El IESS a la sombra del precipicio

Hace ya muchos años atrás, se fundó una de las instituciones más importantes, que vino a cambiar, el destino de todos los habitantes de este bello país. Se trata del Instituto Ecuatoriano del seguro Social, IESS, Fundado por el Dr. Carlos Andrade Marín, personaje ilustre, a quién le debemos y disfrutamos la labor prolífica que dejó ese legado inmenso, de haber servido a la mayoría de nuestros conciudadanos, la Salud Divino tesoro, vino a suplir a millares de ecuatorianos en las enfermedades, que padecíamos, pero por falta de recursos económicos, a veces la gente moría.

Pero, gracias a Dios, apareció un personaje lleno de ideas claras y de una honestidad a prueba de bala. Sus administradores, médicos, enfermeras y personal administrativo manejaron esta institución, con pulcritud honestidad y amor a su trabajo, por eso el IESS iba creciendo, y han pasado tantos gobiernos desde hace 30 años, o más que el Seguro Social se fue deteriorando cada día más, por los malos administradores que llegaban y salían por la puerta de atrás llevándose los dineros de los afiliados.

Qué falacia y falta de escrúpulos de los gobiernos de turno que hicieron botín político, ‘caja chica’ para dilapidar nuestros recursos. El Estado es el más grande deudor del IESS, le debe cerca de 7 000 millones, no hay una cifra certera, pero si hay un ex Presidente de la República que se llevó 2.400 millones de dólares del fondo de pensiones, y todo el mundo, los que tienen que ver esta barbarie, no hayan hecho nada en especial la Fiscal General del Estado que le lleve a la cárcel donde debe estar.

Porque él es el culpable que hayan muerto muchos ancianitos cuando hicieron la huelga de hambre, para que se les pague sus jubilaciones. Y se murieron y no pudieron recibir su dinerito, es un crimen de lesa humanidad.

Hoy, en pleno siglo 21, el Seguro Social ha caído en lo más bajo que pronto ya no recibiremos nuestras pensiones. Sus trabajadores, empezando por los médicos, cirujanos, enfermeras y personal administrativo, ya no sirven con esa mística que lo hacían antes, el juramento Hipocrático que los médicos juraron curar a los enfermos. Tienen desidia porque aumentaron el trabajo y les mermaron sus salarios, pero quienes pagamos los platos rotos somos nosotros los afiliados, y en cierto modo estoy con los médicos porque no tienen los insumos necesarios para poder aliviar a sus enfermos.

Luis Mario Contreras Morales

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