\ Fallece Christian Boltanski, el gran artista francés que resignificó la memoria - Periodismo Ecuador

Christian Boltanski, uno de los artistas franceses contemporáneos más importantes del mundo, murió a los 76 años, en Paris.

Reconocido por sus instalaciones, aunque de carácter multidisciplinar -también se destacó en fotografía, cine y escultura, entre otros- no tuvo una formación académica clásica, pero ya a los 14 era un autodidacta que realizaba pinturas en gran formato de escenas históricas o de tinte macabro, de corte expresionista. Sin embargo, queda poco rastro de su obra pictórica, ya que para fines de los ‘80 se cansó de la práctica y destruyó la mayoría de sus cuadros.

La obra de Boltanski cuestiona la frontera entre lo ausente y lo presente, siendo sus sujetos principales y recurrentes dentro de su trabajo: en el vídeo y la foto vemos las presencias y memorias que, según él, en lugar de revivir las ausencias pone en evidencia su desaparición.

Una de las características principales del artista es la capacidad para recrear instantes de la vida a partir de objetos que nunca pertenecieron a esa realidad.

Biografía:

Hijo de madre cristiana y padre judío y hermano del sociólogo Luc Boltanski, vivió el final de la Segunda Guerra Mundial y la catástrofe después de esta, lo cual quedará marcado en su obra.3​ Trabajó y vivió en Malakoff.

Después de una adolescencia sin escolarización, debido a sus problemas de adaptación en el colegio y sin haber recibido una verdadera formación artística, Christian Boltanski comenzó a pintar de forma autodidacta en 1958, cuando tenía 14 años. Realizó cuadros de gran formato en los que representa escenas históricas o a veces, personajes aislados o marginales en situaciones macabras, como por ejemplo con ataúdes.2

Su vida y su obra se confunden adquiriendo una biografía falsa y presentada como tal. Boltanski reconstruyó episodios de una vida que nunca ha vivido, utilizando objetos que no le han pertenecido o fotografías reconstruidas. Él mismo redactó una especie de biografía oficial en 1984 para el catálogo de la retrospectiva que le consagra en el Museo Nacional de Arte Moderno. La hace en un momento en el que su vocación artística se impone a él: «1958. El pinta, el quiere hacer arte. 1968. Ya no compra revistas de arte moderno, tiene un shock, hace fotografías en blanco y negro, trágicas, humanas…» Por esta iniciativa, el género hagiográfico se transforma en un tema habitual convirtiéndolo en mofa. Este es el por qué la expresión “mitología individual” que titulaba una parte de la exposición en la que él participaba en 1972 caracteriza así de bien su obra: Él ha contado su vida bajo las formas de una ficción en la cual cada uno se reconoce. Como el mismo dije: «Los buenos artistas ya no tienen vida, su única vida consiste en contar eso que a cada uno le parece su propia historia.»

Por Redacción

Periodismo e investigación

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