Un grupo de expertos en ese país detectaron un movimiento de “Fake News” desde otras naciones para activar los actos de protesta en ese país.

La desinformación y las fake news están impactando de un modo cada vez más directo en la estrategia online de las empresas y de los propios países. Esta comunicación distorsionada se ha convertido en una amenaza potencial en términos de reputación y de imagen de marca. E incluso en la estabilidad política de las naciones.

Fake News, en las movilizaciones de Colombia

Videos, imágenes y audios de actos de violencia en las marchas de protesta en Colombia se están difundiendo e intercambiando en Internet por cientos de miles. Si bien mucha de esta información es real, también muchas son noticias falsas, que tergiversan o insinúan hechos que quedan a merced de la interpretación de quien las ve o comparte.

Una de las noticias falsas fue alrededor de un rumor sobre una eventual declaratoria de conmoción interior que se difundió en la tarde de este miércoles en Twitter. Incluso congresistas de la oposición manifestaron que el anuncio de la medida era inminente. Algunos de esos mensajes compartían un falso decreto. Otros solo advertían que la Casa de Nariño estaba a punto de decretar esa medida excepcional.

Un grupo de expertos que está en revisión de esta información que mucha información falsa se emite desde servidores de China, Corea y Bangladesh. Marcel Ramírez, especialista en inteligencia Artificial y Minería de Datos, afirma que se identificaron más de 7 mil cuentas falsas promoviendo actos vandálicos en Colombia.

El gran riesgo de las noticias falsas es que circulan a gran velocidad, por eso, evitar su propagación en la red es una responsabilidad de todos. Por eso, se ha insistido en la importancia de verificar la veracidad de la información antes de replicar cualquier contenido, afirma Nelson Baldeón, representante en Ecuador de MIT Reap, y de la firma Global Consulting Solution.

 

Baldeón: Consumidores de información más conscientes

Los consumidores y los ciudadanos esperan que las compañías y sus gobiernos se vuelvan más proactivos a la hora de luchar contra la desinformación. No se trata solo de que luchen contra aquellas noticias falsas que les perjudiquen directamente, sino también que se impliquen penalizando a aquellos canales que las distribuyen o colaborando en la educación de los internautas, afirma Nelson Baldeón, representante en Ecuador de MIT Reap, y de la firma Global Consulting Solution.

En Alemania, por ejemplo, rige la disposición de imponer multas a las empresas de redes sociales que no eliminen en 24 horas el discurso de odio o el contenido que incite a la violencia. Una normativa que ha movido la contratación de supervisores de contenido.

Baldeón agrega que el hecho de que la crisis del coronavirus haya servido como contexto para la proliferación de teorías de la conspiración, fakes news, desinformación y otros contenidos, ha permitido que los ciudadanos sean más conscientes del problema.

Por ello, Baldeón agrega que las marcas y las empresas viven un momento crucial. La desinformación no es solo una suerte de problema teórico o de reputación, sino que es ya un problema directo en ventas y pérdida de ingresos. Por ejemplo: las estimaciones del estudio de Yext dice que solo en Reino Unido, en los últimos 12 meses se perdieron unos 2.100 millones de libras esterlinas, alrededor de 2.800 millones de dólares, en productos y servicios comprados por culpa de la mala información.

¿Cómo se entiende esto? Que los consumidores ‘quemaron’ ese dinero en productos y servicios no adecuados. Las marcas no solo perdieron ventas por ello, sino que la percepción de los consumidores de que las cosas están mal y su visión de la reputación y de la credibilidad de las marcas fue en retroceso.

Además, todas esas comprobaciones no los hacen más felices o seguros. De hecho, los propios consumidores reconocen que se sienten abrumados y sobrepasados por el exceso de información.

 

Por Redacción

Periodismo e investigación

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