Vivimos en un mundo en constante evolución. La globalización, la irrupción de las nuevas tecnologías con su vertiginosa evolución y el mercado inestable, provocan un cambio de paradigma en la forma de liderar.  Actualmente, la sociedad demanda personas capacitadas que hayan sido formadas en habilidades de liderazgo como autoconocimiento, toma de decisiones, manejo emocional, comunicación, conocimiento interpersonal y habilidades de resolución de conflictos.

Un líder es aquella persona que tiene la capacidad de influir y persuadir a través de la motivación a las personas de su equipo para el cumplimiento de objetivos. Las empresas, grupos y entidades constantemente están en la búsqueda de estos personajes. Sin embargo, la nueva realidad nos exige un replanteamiento en la formación y condición de un líder en el país. Por lo cual, Francisco Montesdeoca y Diego Aviles, autores del libro Los Códigos Estratégicos del Liderazgo, plantean factores fundamentales que deben tener los líderes en la actualidad.

Para convertirse en un líder de referencia y ejercer una dirección efectiva, primero se debe ejercer el liderazgo personal sólido, lo que significa autocomprensión y manejo de sus emociones. Solo el crecimiento personal puede garantizar que los líderes tengan suficientes habilidades y confianza en sí mismos para liderar con éxito.

La crisis económica provocada por el COVID-19 se ha extendido a todos los países y Ecuador, particularmente, se encuentra afectado por las medidas destinadas a frenar la emergencia sanitaria. En este caso, el liderazgo y la resiliencia son vitales para las personas que dirigen las empresas y la hacen progresar; el acompañamiento de los profesionales, la planificación, la orientación a largo plazo y la determinación para afrontar la incertidumbre son elementos clave del liderazgo actual. Estas difíciles situaciones son las que ponen a prueba a un buen líder quien tendrá que fortalecer  factores estratégicos como:

  1. Mentalidad: parte esencial de ser buen líder consiste en desarrollar habilidades que te ayuden a manejar con tino los aspectos que resultan relevantes en la cotidianidad; la forma de concebirse y percibir su entorno resulta esencial para manejar cualquier situación. De todas las características de un líder, manejar una mentalidad activa es quizás una de las más importantes. Esto se debe a que, al comprender el potencial del colaborador a través de su modelo mental o “mindset”, se potenciará de mejor manera el aprendizaje en cualquier situación que surja. Un líder que maneja bien su mente y su entorno podrá establecer una buena comunicación y mejorar las capacidades de integración de los miembros para lograr objetivos comunes.
  2. Método: a todos nos gustaría que las cosas fueran sencillas y que todo saliera muy bien siempre; sin embargo, un buen líder debe entender que el éxito no está exento de contratiempos. Es importante utilizar estrategias y herramientas en función de su entorno. Esta capacidad permite que el líder amplié sus conocimientos, se auto conozca e incremente sus habilidades. Un buen líder debe conocer las estrategias más efectivas para mejorar su entorno, sacando el máximo provecho a los recursos disponibles y profesionalizar sus prácticas de liderazgo.
  3. Resultado: Un liderazgo efectivo da como respuesta resultados tangibles, una persona puede poseer todas las cualidades propias de los líderes (carisma, automotivación, visión de futuro, conocimiento de la empresa, etcétera), pero si, en la práctica, no logra resultados, no puede considerarse un líder. Pero, no se trata de lograr “cualquier” resultado. Para ser realmente eficaz, el líder debe ser capaz de producir resultados concretos, esperados y planificados.

Finalmente, los autores no descartan las habilidades inherentes de liderazgo, al contrario, se les considera una parte indispensable. Sin embargo, insisten en que esto no es lo único, el liderazgo realmente eficaz, efectivo e integral, está sustentado por estas tres grandes columnas analizadas.

Por Redacción

Periodismo e investigación

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