A partir de la pandemia por Covid-19 el mundo entero se vio en la imperiosa necesidad de actualizar sus conocimientos sobre el manejo de tecnologías, si bien las grandes empresas como Facebook, Twitter, Instagram o YouTube ya sonaban en las conversaciones de las personas, la necesidad de su utilización no era mayor hasta este momento. La comunicación y socialización es fundamental para el ser humano, ayudan a las personas a aprender del entorno social y cultural, lo que incide en su formación personal, y las redes sociales permiten acortar la distancia comunicativa.

Sin embargo, Fabian Hurtado, coordinador de la especialización en Forensia Digital de la Universidad Internacional SEK (UISEK) indica que, diariamente los usuarios ingresan datos personales a la red que pueden ser de gran utilidad para los atacantes. El robo de información en las redes sociales está directamente relacionado con el robo de identidad, ya que consiste en la sustracción de información personal. Ésta es una de las preguntas que las personas llevan varias semanas considerando, es decir, si realmente es necesario seguir interactuando a través de estos canales, como es el caso de WhatsApp, cuya nueva política de privacidad ha provocado confusión entre sus usuarios lo que ha ocasionado un traslado a Telegram, otra plataforma de mensajería instantánea, con alrededor de 25 millones de nuevos usuarios en el último mes. Sin embargo, Diego Riofrío, director del UISEK Digital School, menciona que esta última aplicación si bien no comparte el contenido de los mensajes porque es ilegal, guarda los datos como número de teléfono, ID de usuario, contactos y nombre de la cuenta, aún no confirman si compartirán esta información. Por lo pronto Whatsapp además de guardar estos datos también lo hace con los de uso de la aplicación, que es lo que compartirá con Facebook y por lo pronto ha decidido retrasar el cambio de sus términos de servicio hasta el 8 de febrero del año en curso.

Esta solo es una de las cosas por las que debería preocuparse la ciudadanía, un estudio de F5 Labs, compañía global especializada en servicios de aplicación y redes de entrega de aplicaciones, ha determinado que, en 2019 alrededor del 70% de los casos de robo de identidad en Internet ocurrieron utilizando tecnología de secuestro de formularios. En este método los piratas informáticos roban información ingresada y luego la pasan del navegador del usuario a otro sitio web controlado por los ciberdelincuentes.

Hurtado indica que, para llevar a cabo procesos judiciales ante delitos informáticos como robo de identidad o información personal, los ciudadanos deben buscar asesoría con especialistas en forensia digital, quienes pueden identificar los delitos en la evidencia digital recabada, aplicando las leyes y reglamentos vigentes en el país, las cuales muchos desconocen. El análisis forense responde a preguntas que surgen cuando se detecta un incidente o ciberdelito, tales como: qué sucedió, cuándo, cómo, quién lo realizó y qué activos de información se vieron afectados.

Una vez que se produce el ataque cibernético, los profesionales forenses digitales aparecerán en escena. Están comprometidos a identificar a los piratas informáticos, comprender la fuente de la información y recuperar la información dañada. La recopilación de toda la evidencia relevante es esencial para responder las preguntas anteriores.

Por ello, la UISEK ha creado una «Especialización en Forensia Digital» cuya finalidad es formar profesionales que puedan identificar delitos informáticos graves y ayudar a la ciudadanía a evitar las estafas más habituales realizadas a través de estos canales técnicos. Los expertos podrán asesorar a los abogados o víctimas del caso para que se pueda recopilar información relevante para lograr un proceso ágil y exitoso.

Por Redacción

Periodismo e investigación