2 de diciembre de 2020

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Nuevo género de roedor en la Biorregión del Chocó

Reciente estudio científico realizado por investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Zoologisches Forschungsmuseum Alexander Koenig, Universidade de São Paulo, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidade Federal do Rio de Janeiro, Observatorio de Biodiversidad Ambiente y Salud, e Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus—CONICET), describe un nuevo género de Oryzomyini, que tiene al menos tres especies nuevas, dos de ellas se nombran y diagnostican, en dos áreas protegidas que encierran remanentes del bosque montano del Chocó.

Los investigadores Jorge Brito, Claudia Koch, Alexandre Percequillo, Nicolás Tinoco, Marcelo Weksler, Miguel Pinto y Ulyses Pardiñas, señalan que aunque externamente similar a miembros de los géneros Nephelomys y Tanyuromys, el nuevo género tiene un patrón molar único dentro de la tribu, que se caracteriza por un grado notable de hipsodoncia, simplificación, laminación y compresión del tercer molar. Una filogenia basada en una combinación de marcadores moleculares, incluidos genes nucleares y mitocondriales, y datos morfológicos recuperaron el nuevo género como hermano de Mindomys y secuencialmente de Nephelomys.

El nuevo género (Pattonimus) parece ser otro ejemplo de un roedor sigmodontino exclusivo de la región biogeográfica del Chocó. Su especie tipo (Pattonimus ecominga) habita en el bosque nuboso entre 1.600 y 2.300 m en el extremo norte de Ecuador (provincia de Carchi); una segunda especie (Pattonimus musseri) está restringida al bosque montano bajo, 1.200 m, en el norte de Ecuador (provincia de Imbabura); una tercera especie putativa, aquí resaltada exclusivamente por evidencia molecular de un espécimen inmaduro, se registra en el bosque montano de la Reserva Otonga, al norte de Ecuador (provincia de Cotopaxi). 

Finalmente, Pattonimus también se registra en el extremo sur de Colombia (Departamento de Nariño), probablemente representado allí también por una nueva especie. Estas especies están separadas espacialmente por profundos cañones fluviales a través de bosques andinos, lo que genera marcadas discontinuidades ambientales. Desafortunadamente, Los bosques nublados del Pacífico colombiano y ecuatoriano están experimentando una rápida transformación antrópica. Aunque las poblaciones de la especie tipo son moderadamente abundantes y se encuentran en áreas protegidas, las otras dos persisten en fragmentos de bosques amenazados.

Las reservas Río Manduriacu y Drácula están amenazadas por la expansión de concesiones mineras en el noroeste de Ecuador. Las laderas occidentales de los Andes de Ecuador (Región del Chocó) han mostrado importantes microrregiones de endemismo de pequeños vertebrados, las cuales se restringen a áreas con bosque de buena calidad y muy poca o ninguna actividad antropogénica. Así, las actividades que amenazan estos bosques del Chocó deben ser reguladas y autorizadas en el marco de la Constitución ecuatoriana. También se necesita un programa de acciones de conservación de la biodiversidad para los Andes ecuatorianos. Dicho programa ha avanzado en su mayoría con la participación de instituciones sin fines de lucro que tienen como objetivo proteger los bosques prioritarios y vulnerables para la conservación de la biodiversidad, como las que realiza la Fundación EcoMinga.

La investigación fue publicada en la Revista PeerJ. Artículo completo:  https://peerj.com/articles/10247

El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el Estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes para la consolidación de la sociedad del buen vivir.

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