El formar en valores a los hijos es un derecho de los padres, no de las leyes.

Una marcha gigantesca con el lema: “con mis hijos no te metas”, se realizó el pasado 14 de octubre en las principales ciudades del país, y es que la polémica nace con la presentación del proyecto de Ley llamado “Código Orgánico de la Salud y la Ley Orgánica para la Erradicación de la Violencia de Género” donde mencionan añadir “contenidos sobre el enfoque de género” en la malla curricular.

El proyecto presentado por la ministra Rosana Alvarado ante el pleno de la Asamblea Nacional, el jueves 24 de agosto, propone un tema que sin duda levantó una ola de críticas desde distintos sectores de la sociedad, y que dicho proyecto  no solo que coarta el derecho de los padres en formar a sus hijos, sino que pretende que dentro de la malla curricular de las escuelas se introduzca contenidos sobre enfoque de género, lo cual a primera vista no estaría mal al considerar que se debe fomentar los valores de respeto, pero la crítica nace al querer imponer dentro de la malla curricular la enseñanza de que el niño puede elegir su sexo. No se debe confundir entre enseñar el respeto a la diversidad y la parte biológica de un niño.

La marcha no fue contra los GLBTI, sino contra la posible imposición de que los padres pueden fomentar a sus hijos los valores que ellos consideren necesarios. La orientación sexual de los individuos es una elección personal, que debe ser respetada por todos, pero este derecho a elegir no se puede imponer a toda la colectividad, pues se estaría incurriendo en un irrespeto a los que no piensan igual.  El estado y la leyes debes servir para regular las actuaciones de la sociedad dentro de un marco de tolerancia, pero no pueden intervenir en derechos plenos como la crianza de los hijos.

Redacción

Periodismo e investigación

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