Luis Almagro llama al Gobierno de Venezuela a respetar la voz del pueblo

No puedo evitar admirar el coraje del pueblo en la calle. Cuando nadie ha solucionado esta crisis humanitaria y política, ni por mediaciones, ni por diálogos amañados, el pueblo ha decidido hacer escuchar su voz en el continente entero, como lo manda la Constitución Bolivariana en su artículo 350.

Hace apenas unas horas hacíamos un llamado al cese de la represión autoritaria en Venezuela.

Hace apenas unas horas condenábamos la inhabilitación del Gobernador Henrique Capriles recordando que sólo el pueblo a través de las urnas es quien inhabilita a sus dirigentes.

Hace apenas unas horas hacíamos un llamado a los militares de espíritu democrático a asumir su rol de defensa de las instituciones y no plegarse al autoritarismo y a represión.

Este sábado, miles y miles de venezolanos salieron a manifestarse frente al autoritarismo en Venezuela y la represión se hizo una vez más presente, se incendió el local de Henrique Capriles, y los soldados del régimen tuvieron que obedecer las órdenes dictatoriales y represivas para enfrentar a sus hermanos venezolanos en la calle una vez más.

El pueblo es simplemente la fuerza más maravillosa del universo, ni el cercenamiento de los derechos, ni las elecciones revocatorias y regionales no realizadas, ni la tortura, ni los asesinatos de francotiradores cobardes, ni el fuego, ni el odio, lo pueden detener.

Usar la represión, la intimidación y el terror como herramienta de imposición del poder es el síntoma mas claro de debilidad del régimen.

El pueblo venezolano ya no teme estos atropellos porque sabe que puede mas que la represión, que unirse pacíficamente en reclamo de sus derechos constitucionales es de justicia. Que ese es el verdadero y legitimo poder, su voz y su capacidad de elegir su futuro.

Las imágenes recorrieron el mundo durante todo el día mostrando el enfrentamiento entre venezolanos.

Nos ha llegado información respecto al uso de gases lacrimógenos que pueden generar quemaduras, hace apenas unas horas hubo victimas, un muerto, heridos y detenidos, y el pueblo no temió.

Decimos al régimen que no es en la calle donde deben enfrentarse los venezolanos, es en elecciones.

No son las armas las que legitiman un gobierno, son las elecciones.

No son los Poderes corrompidos por la ausencia del estado de derecho los que deben inhabilitar dirigentes políticos, son las elecciones.

Varios Gobiernos del Continente ya han manifestado su preocupación por los hechos represivos y la inhabilitación del Gobernador Henrique Capriles.

Me sumo a sus expresiones, condeno la escalada autoritaria en la que se ha empecinado el Gobierno de Venezuela y hago un llamado a dicho gobierno y a las fuerzas armadas a no enfrentar a venezolanos contra venezolanos en la calle, sino en elecciones libres.

Cuando está el pueblo de un lado y las armas del otro, no hay democracia, no hay revolución, no hay justicia, es simplemente la represión de una dictadura que no acepta los designios de la gente.

Aquí no hay invasión, no hay bombardeo, es un pueblo decidido a dejar el pellejo en la calle ante una tiranía que le niega sus libertades fundamentales, que le niega las elecciones que merece y el gobierno legítimo que merece.

Las proscripciones y el ataque a locales partidarios son testimonio de la cobardía política de una dictadura que teme por sobre todas las cosas a la expresión de la gente.

El único soberano de una nación es el pueblo, violar sus derechos y negarle su expresión es condenar al país a la ignominia del sometimiento a un dictador. No se puede pretender que eso sea aceptado.

No se puede pretender tampoco que el pueblo acepte a un Tribunal Supremo de Justicia, TSJ , que es el brazo ejecutor de la dictadura cuando justamente intenta sacarse de encima esa dictadura.

El TSJ es justamente el artífice de las decisiones que llevaron a la reciente resolución del Consejo Permanente de la OEA.

El pueblo venezolano sabe que su voz es mas fuerte y se escucha en el mundo, aun a pesar de los intentos del régimen de silenciarla por la fuerza.

Reclamo al Gobierno de Venezuela la liberación de los presos políticos y rehabilitación de dirigentes como paso inmediato e ineludible hacia elecciones libres.

No hay mejor camino que las elecciones para dirimir las diferencias.

La legítima autoridad democrática se ha perdido, y el gobierno ha decidido optar por el autoritarismo y la represión para mantener un poder que no le pertenece, que le pertenece a los venezolanos.

La autoridad debe volver a los venezolanos.

Y que en las elecciones se enfrenten para delegar su autoridad.

La magnitud de la cobardía de un régimen está dada por la dimensión de violencia utilizada para acallar a un pueblo.

La magnitud de la valentía de un pueblo está dada por la dimensión de su voz hoy en la calle para recuperar la Democracia.

Redacción

Periodismo e investigación

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