Turistas fueron agredidas brutalmente en Mindo

A través de la red social Facebook se hizo eco la presunta denuncia de una turista venezolana, quien afirma que un empleado de una hostería en Mindo (nororiente de Quito), intentó asesinarla a ella y una amiga con un martillo. Dicha ‘pesadilla’ habría ocurrido el pasado 10 de abril.

Patricia Molina, de 32 años, narró en su cuenta de Facebook que ambas fueron agredidas por un sujeto al que identificó como César y quien sería uno de los jardineros del sitio donde se alojaron.

Detalló que el sospechoso apareció en ropa interior dentro del baño de la cabaña que alquilaron. En una de sus manos tenía un martillo con el que, presuntamente, atentó contra su vida.

Según dijo, la agresión le dejó una fractura en el cráneo, en las manos y heridas en la cabeza. Aseguró además que los médicos tuvieron que hacerle una cirugía en sus orejas para no perderlas.

Los golpes hicieron que ella pierda el conocimiento por unos segundos, cuando despertó vio al agresor tomando a su amiga por los cabellos con una mano, mientras la agredía con el mismo martillo.

Al final pudieron escapar, ya que ella logró acudir con otras personas que se hospedaron en el mismo lugar. Se llamó a la Policía. Su amiga, en cambio, logró resguardarse en una habitación y después saltar desde su ventana hacia la selva, donde según se narra, permaneció por horas hasta que llegó la Policía.

En horas de la tade de hoy, 2 de mayo de 2016, una fuente policial confirmó que el presunto agresor está con prisión preventiva. (FLC/DAG).

Compartimos el post de Facebook, donde la aparente víctima narra lo sucedido:

Terror en TerraBambú-Mindo.

Hace poco más de dos semanas, específicamente la madrugada del domingo 10 de abril viví en carne propia junto con una gran amiga, de un severo ataque, en la que un hombre con un martillo quiso acabar con nuestras vidas mientras descansábamos en una hostería en la ciudad de Mindo/Ecuador.

A pesar de la gran insistencia de amigos y familiares, de hacer pública tan desagradable experiencia, decidí enfocarme en mi recuperación física antes de compartir este escalofriante momento y hacerlo mediático.

A la fecha, me he recuperado poco a poco de la fractura de cráneo, doble fractura de mano, cinco heridas de mi cabeza, de la cirugía de mis orejas que se vieron bastante comprometidas en el ataque, una incluso con temor de perderla, y aunque sigo dolida y con heridas emocionales y psicológicas, he tomado fuerza para relatar lo acontecido, ya que tengo la bendición divina (a diferencia de las chicas argentinas) de estar viva y poder alzar mi voz en otro caso de violencia contra la mujer.

Se preguntarán, ¿por qué ahora? Además de por lo ya explicado; en este tiempo y a pesar de haber dado sólo declaraciones a la policía, el caso ha corrido de boca en boca y me he encontrado con declaraciones populares como “pobre hombre que buscan encarcelar que tiene dos niños pequeños” o “se lo buscaron, ¿qué hacían dos mujeres solas en una hostería en Mindo?”, “Estaban chumadas (borrachas)” ,“Eran Lesbianas” etc etc etc.

En primer lugar debo señalar que mi amiga y yo no somos pareja, ni somos gays, ni estábamos borrachas, sin embargo, en el supuesto negado que eso fuese cierto, justifica, ¿que un hombre en ropa interior se meta en mitad de la noche a nuestra habitación con un martillo?; ¿que nos golpeara hasta casi matarnos?; ¿En qué clase de sociedad estamos viviendo?; ¿Una en la que se busca justificar monstruosidades injustificables mediante argumentos retrógrados?; ¿Una en la que dos amigas no pueden hacer turismo porque eso automáticamente las convierte en blanco fácil o seres que “buscan” ser violadas o asesinadas?. Yo no sé ustedes, pero yo no quiero vivir en una sociedad así.

Voy a relatar los hechos siendo lo más descriptiva posible para que puedan en su mente recrear la situación, y así saquen sus propias conclusiones.

“El día sábado 9 de abril del año en curso fui con una gran amiga de mi familia, y además ex compañera de trabajo de mi madre a quien considero como una tía, a pasar el fin de semana en Mindo, sitio que había conocido semanas atrás con una amiga del trabajo y su hijo pequeño, y con quienes me hospedé también en la hostería TerraBambú, el sitio me resulto tan bello y bien cuidado que quise repetir.

Al ser instaladas en nuestra cabaña notamos que una de las camas de la parte inferior de la misma (es de dos pisos con acceso por la parte superior en donde hay una habitación principal con baño dentro, donde posteriormente ocurrirían los hechos, una terraza y un área de sofá con una cama adicional; la parte inferior cuenta con tres camas y un baño) estaba llena de animalitos vivos y muertos y solicitamos se nos cambiaran las sábanas ya que nuestra intención era dormir en la parte de abajo de la cabaña; en ese rato tomamos fotos del lugar, y nos tomamos una botella de vino entre las dos para abrir el apetito (cerca del mediodía) aproximadamente a las 3:00 pm decidimos ir a almorzar al pueblo, donde comimos de manera abundante, regresando sobre las 6:00 pm a la hostería, descansamos un rato y cerca de las 7:00 pm decidimos salir a la piscina a tomarnos otro vino y picotear alguna de las cosas que habíamos llevado. Allí nos encontramos con el administrador de la hostería quien nos recomendó usar la piscina, no lo hicimos, pero si metimos los pies y conversamos un rato; en ese tiempo llegaron unos amigos del administrador a hacer uso de la piscina, situación que nos incomodó mucho ya que consideramos que si se está pagando para descanso y tranquilidad no deberían entrar personas ajenas a los huéspedes al recinto. En ese tiempo también se me acercó un empleado de la hostería, llamado Cesar (individuo que después nos atacaría) y me preguntó cómo estaba, asimismo mostró interés por el hijo de mi amiga quien en nuestra primera visita hizo canoping con él, al igual que nosotras.

De allí conocía a ese hombre y por eso se me hizo tan fácil reconocerlo, él era el jardinero, además de ayudante de canoping; y, a decir de los dueños de TerraBambú, “personal de extrema confianza de ellos”.

Como la situación -con los extraños visitantes- nos incomodaba, decidimos volver a la habitación, (cerca de las 8:30 pm) yo me puse a ver una película y mi amiga se recostó ya que tenía mucho dolor de vientre, pidiéndome la despertara para ir a dormir en la parte inferior de la cabaña, y así lo hice. Yo entre al baño de la habitación principal a asearme y ella bajó al otro baño, al encontrarnos abajo notamos que no sólo la cama reportada antes sino todas, tenían animalitos vivos y muertos, por lo que decidimos dormir arriba. Le dije a mi amiga que durmiera en la habitación principal que yo dormiría fuera, cuando arreglábamos las cosas salió una araña enorme de la cama donde dormiría y pedí a mi amiga si podía dormir con ella quien con palabras exactas me dijo “claaaaro si tú eres como mi sobrina”.

Nos acomodamos para dormir pero las risas de fuera (de las personas ajenas a la hostería) no sólo no nos dejaban dormir sino que nos generaban intranquilidad, además el malestar de mi amiga le impedía dormir profundamente incluso fue una vez más al baño dentro de la habitación (dato que parece irrelevante ahora, pero será relevante más adelante). Al poco rato de esto se entreabre la puerta del baño, mi amiga se asusta y yo le bromeo y le digo “quédate tranquila esa es la brisa o no cerraste bien cuando fuiste al baño” nos reímos y ella se levanta y cierra la puerta; al poco tiempo vuelve a entreabrirse la puerta; es allí cuando me levanto exaltada, corriendo y le digo a mi amiga “aquí está pasando algo raro”, acto seguido busco encender las luces de la habitación sin éxito y mi amiga busca abrir los ventanales para que se filtrase algo de luz; introduzco mi mano en el espacio entreabierto del baño para encender la luz pero el interruptor parecía no funcionar; en mi búsqueda hallé el interruptor de la habitación, encendí la luz y acto inmediato abrí la puerta del baño.

Al abrir la puerta del baño, allí estaba parado, en la oscuridad del baño, un hombre en ropa interior, con un martillo en su mano, quien abalanzándose contra mí, descargo el martillo sobre mí, sintiendo como retumbaba en mi cabeza una y otra vez hasta que caí al piso y perdí por unos segundos el conocimiento. Una fuerza y voz interna me hicieron levantarme y allí estaba él, ahora sujetando a mi amiga por el cabello con una mano mientras le daba martillazos con la otra, allí lo reconocí y le dije “Cesar por el amor de Dios por qué nos haces esto”; acto seguido mi amiga me grito “ coooorrrrre, correeeee” cosa que hice, logré torpemente escapar y corriendo llegue a la cabaña más cercana, donde una hermosa, amable y con la que siempre estaré agradecida pareja, con dos niños pequeños, me brindaron ayuda; los únicos seres humanos en toda la hostería, -que no tenía ningún tipo de seguridad-, que me auxiliaron y cobijaron en su cabaña. Allí hicimos nuestra primera llamada a la policía 12:07 am quienes no llegaron hasta pasadas la 1:30 am.

El hombre en cuestión corrió detrás de mí cuando escapé pero gracias a Dios nunca lo vi; en mi mente él se quedó matando a mi amiga, pero gracias al cielo no fue así, mi amiga del susto, de pensar que el atacante estaba rematándome y que eran más sujetos involucrados y volverían por ella luego de haber acabado conmigo, cerró la puerta de la habitación con un pequeño armario y velador que había en la habitación y valientemente reventó con una lámpara uno de los ventanales para saltar unos 3 metros del bungalow hacia la selva donde se escondió por horas, incluso prefirió lanzarse al río y dicho por ella “morir ahogada que a martillazos”.

Yo pedía a gritos se me dieran ayuda médica mientras hablaba con mi familia y amigos y pedía ayuda, la ambulancia no llegó hasta pasadas las 3:30 am. Pusieron frente a mi nuevamente a ese hombre quien tuvo la desfachatez de recién bañado y con otra ropa decirme “dígame en mi cara que fui yo” y le dije “si, fuiste tú”, con la cabeza y cara ensangrentada el brazo y la mano rota y múltiples contusiones, y quien tuvo la indignante reacción de decirme “eres una locaaaaaa, mentirosa”.

Aproximadamente hora y media después me hicieron retornar a la hostería en donde ya estaban los dueños, mientras mi amiga aún seguía desaparecía, yo seguía pidiendo fuese trasladada a Quito, para recibir ayuda médica especializada, mientras, de la forma más inhumana, impersonal y sarcástica posible, uno de los dueños de la hostería sólo se dirigió a mí con alguna de las siguientes frases “di la verdad, estaban borrachas, ustedes pelearon” “ten cuidado con lo que vas a decir, el hombre que incriminas es de nuestra total confianza y es padre de dos hijos”.

Gracias a Dios al poco tiempo apareció mi amiga quien dio su declaración y posterior reconocimiento, incriminando también al hombre indicado, a saber Cesar, empleado de la hostería.
Entonces… ¿estábamos borrachas? ¿Éramos pareja? ¿El homicida frustrado es realmente un pobre hombre padre de familia? O peor aún, les pregunto ¿Algo en el mundo justifica lo que ese ser nos hizo? Para mí NO entonces….. ¿por qué buscar justificar lo injustificable?.

Es importante mencionar que soy una venezolana de 32 años, soltera, profesional de la salud, que salió de su peligrosa tierra, como muchos venezolanos, buscando mejores oportunidades, trasladada por la empresa para la que trabajaba en Venezuela a Ecuador, donde me hallo totalmente legal; viví 5 años en España donde obtuve una maestría y un doctorado, y me encuentro cuestionada socialmente por haber decidido ir a hacer turismo con una amiga.

Me sorprende ver como en el 2016 todavía vivimos a nivel mundial situaciones como esta, donde una mujer puede ser atacada por estar “sola” con una amiga mientras hace turismo, porque si no se tiene un hombre al lado “que la represente” es sinónimo de estar sola. Levanto mi voz o en este caso mis letras porque no quisiera que ninguna otra mujer experimente lo que nosotras gracias a Dios, podemos contar, levanto mi voz indignada, porque toda mujer tiene el derecho de andar por las calles libremente, usar la ropa que guste, viajar con una amiga a conocer el mundo sin ser cuestionada, o maltratada.

Levanto mi voz contra esta sociedad machista; levanto mi voz por mí, por ti, por ella, por todos.

Patricia Molina Martínez

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