Mar. Nov 30th, 2021

Venezuela es noticia por tener la inflación más alta del mundo. En los índices que elaboran el Banco Mundial, la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo, Trading Economics y otras firmas internacionales, el alza de  precios en el país puntea por encima de economías devastadas por la guerra como las de Sudán del Sur, Ucrania y Siria.

El viernes pasado el Banco Central de Venezuela publicó el índice nacional de precios al consumidor hasta el tercer trimestre de 2015. Indicó que la inflación acumulada en los primeros nueve meses de 2015 fue de 108,7%. Mientras que la inflación anualizada (septiembre 2014-septiembre 2015) se situó en 141,5%.

Sin embargo, fuentes extraoficiales del instituto emisor informaron que la inflación al cierre del año pasado fue de 270,7%, una cifra nunca antes vista en la historia económica del país y que muestra la precaria situación de los sueldos y salarios de los trabajadores.

El segundo país que más se acerca a Venezuela es Sudán del Sur con 109% de inflación en 2015. En esta nación, que desde 2011 sufre una cruenta guerra civil, hay un millón de personas que viven en estado de emergencia próximo a la hambruna y 40% de la población; es decir, 4,6 millones de personas padecen la escasez de alimentos.

La organización no gubernamental Acción contra el Hambre informó hace meses que “el agotamiento de las reservas de subsistencias y la inflación de los precios de los alimentos han tenido un impacto durante el periodo de escasez, antes de las primeras cosechas”.

Ucrania es la tercera economía más afectada en todo el mudo por la inflación. Al cierre de 2015 se ubicó en 43,3%, según datos del Ministerio de Economía ucraniano. El gobierno de Kiev ha explicado que la destrucción de las infraestructuras industriales y de transporte en la zona del conflicto, la pérdida de las estructuras logísticas e intersectoriales en todos los ámbitos y las pésimas relaciones exteriores con la vecina Rusia, son algunas de las consecuencias del conflicto. También la afectan negativamente los desequilibrios estructurales acumulados, que han derivado en la devaluación de la moneda nacional y la inflación”, dice el informe del Ejecutivo de Ucrania sobre la economía.

Siria es la cuarta economía con más inflación y cerró 2015 en 39,7%. Sus principales ciudades como Aleppo y Damasco han sido destruidas por la guerra civil y ahora enfrenta al autollamado Estado Islámico. Su población huye hacia Europa y a pesar de ello, la manufactura sigue sobreviviendo y hay pequeños centros que autoabastecen a la población.

En el continente. En lo que respecta a América Latina, la inflación de Venezuela registrada en 2015 contrasta con la de Perú. Ese país vivió una hiperinflación en la década de los ochenta y hoy presenta uno de los indicadores más bajos del mundo: al cierre de diciembre mostró una inflación anual de 2,5%, cifra que no registra Venezuela.

Chile cerró el año con un índice de precios promedio de 2,6%;   Colombia con  una inflación de 3%;  Uruguay reportó 8%;  la de Brasil, que enfrenta una crisis económica, fue de 6,4%. Solo Argentina, que también forma parte de la lista de las inflaciones más altas del mundo, salió igual de mal parada que Venezuela con la diferencia de que, según fuentes oficiales, los precios aumentaron 20%. En este país el presidente Mauricio Macri ha impulsado un giro al modelo económico.

Perspectivas. El analista financiero Miquel Octavio dijo que la inflación en Venezuela tiene su origen principal en la expansión monetaria excesiva debido fundamentalmente a la monetización del déficit fiscal; es decir, a la impresión de dinero inorgánico.

Afirmó que es responsable del alza de precios la reducción de la oferta de productos por la contracción del aparato productivo y la disminución de importaciones por la caída del precio del petróleo.  Añadió que el nuevo gabinete económico no brinda señales esperanzadoras. “Hasta ahora el vicepresidente del área económica, Luis Salas, es el único que ha hablado de forma extensa. Ha dicho que está de acuerdo con la monetización del déficit y no cree que la ley de la oferta y la demanda esté relacionada con la inflación”.

En ausencia de políticas que frenen la inflación y limiten la expansión monetaria será muy difícil reducir la inflación cuando el Estado ha perdido la capacidad de importar de manera masiva, refirió.
El economista Asdrúbal Oliveros indicó que hay puntos clave que deben tomarse en cuenta para acabar con la inflación. Coincidió con Octavio en que debe haber una disciplina fiscal. Propuso impulsar el diseño de una política monetaria con el fin de reducir la inflación, estimular la producción mediante la eliminación  del control de precios y la elaboración de una política cambiaria enfocada en la competitividad.

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