Mar. Nov 30th, 2021

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El 54° Comité Ejecutivo del Pan American Health Organization tuvo su Sesión 67ª del Comité Regional de la OMS para las Américas, con el fin de tratar el tema del fenómeno de El Niño 2015-2016 en la región de Las Américas.

Durante la sesión se analizó el trasfondo e historia del fenómeno en la región, para evaluar su posible impacto en la salud de las regiones afectadas.

Teniendo en cuenta que El Niño es uno de los eventos más importantes que afectan a los países de la región, especialmente los de América del Sur.

Durante el siglo 20, Ecuador, Perú y otros países registraron tres episodios de El Niño de características extraordinarias, que afectaron gravemente a los sectores productivos y sociales, a la economía y el aumento de la carga de la enfermedad. En Ecuador, El Niño de 1997-1998 afectó a siete millones de personas (60% de la población del país)

El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIFEN) informa que, a partir de septiembre de 2015, El Niño se encuentra en una fase de madurez en el Pacífico tropical; actualmente está con fuerza y continúa fortaleciéndose, ha estado afectando el clima de la región durante varios meses. El consenso entre los modelos globales de predicción es que este fenómeno alcanzará su máxima intensidad entre noviembre de 2015 y enero de 2016, y podría continuar en los primeros meses de 2016. Se cree que este evento de El Niño podría ser uno de los cuatro más fuerte desde 1950.

Impacto en la salud:
Históricamente, debido al deterioro de las condiciones de la vivienda y el medio ambiente, El Niño se asocia principalmente con el aumento de enfermedades por vectores y por el agua. Por ejemplo, la malaria en Ecuador se incrementó de 14.633 casos en 1982 a más de 78.599 en 1984, un incremento del 440%.

Por otra parte, las lluvias muy intensas características de El Niño podrían causar inundaciones, desbordamientos de ríos, huaycos y los deslizamientos de tierra, alterando el medio ambiente y que tiende a aumentar los vectores de enfermedades, así como problemas de abastecimiento de agua potable y eliminación de excretas. Esto, a su vez, iba a cambiar el comportamiento de ciertas enfermedades, como la malaria, el dengue, el cólera, la rabia, la peste, la leptospirosis, enfermedades diarreicas agudas, infecciones

respiratorias agudas, la encefalitis equina, y enfermedades en la piel. Un aumento en los casos de enfermedades diarreicas agudas y las infecciones respiratorias agudas, la malaria, el dengue, el chikungunya y la leptospirosis se traduciría en una demanda excesiva para el cuidado de la salud, especialmente en los primeros niveles de atención, el cual, agravado por la escasa continuidad de las operaciones, podrían llevar a un colapso funcional de los servicios de salud.

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