Vie. Mar 5th, 2021

CotopaxiEl volcán Cotopaxi mantiene su actividad eruptiva. Continúa emitiendo columnas de vapor, alcanzando alturas de hasta 2 kilómetros y toneladas de dióxido de azufre, según los informes del Geofísico. Observarlo en las mañanas, cuando el cielo luce despejado es todo un espectáculo.
Patria Mothes, investigadora y jefe del área de Vulcanología del Instituto Geofísico de la Politécnica Nacional, ha estudiado al ‘coloso’ por 28 años. Ella explica técnicamente algunos de los fenómenos que ha podido identificar.
Ella asegura, por ejemplo, que el glacial del volcán sí está siendo afectado por el calor ascendente, que el calor interno se está fusionando a la roca del volcán, que hay despliegue de material caliente que sale de la boca del volcán.
También dice que el Cotopaxi no está con un ritmo muy acelerado y que por el momento no se están registrando altos niveles de energía. Uno de los cuatro escenarios probables es que el volcán descienda su actividad eruptiva y vuelva a descansar. La decisión de darle de baja podría llevar meses y hasta años.

De los simulacros que se han realizado se estima que un 70% de la población que está en la zona aledaña al volcán está preparada. ¿Usted considera que es así?
Al principio la población reaccionó con miedo. Sabían que no estaban preparados. Temían por sus vidas y las de sus familias. La gente necesitaba saber cómo protegerse, saber a dónde ir, cuando salir, había muchas inquietudes. Han hablado ampliamente del tema en los barrios, en cada zona que podría ser afectada por los lahares, entonces ahora la gente lo está viendo a la amenaza como parte de su vida y sabe cómo responder.

¿El Estado de Excepción dispuesto por el Gobierno ecuatoriano fue necesario para evitar que la gente se alarme?
La declaratoria permitió que se hagan mayores esfuerzos, que se destinen mucho más recursos para encaminarlos hacia la preparación de la población. La gente tomó con seriedad las cosas. Con el Estado de Excepción la gente sentía que tiene que invertir para prepararse.
¿Con la declaratoria del Estado de Excepción, ustedes se vieron limitados al momento de emitir información?
Tuvimos maneras para salir con la información completa, para elaborar los informes que salen tres veces al día, por radio y televisión pública. Si alguien quiso tener una entrevista se la hizo con el debido permiso. Nosotros fuimos muy respetuosos, trabajamos todo el tiempo con mucho empeño, utilizamos el tiempo para prepararnos y obtener información valiosa como por ejemplo determinar la trayectoria de los lahares.

¿La gente teme al volcán Cotopaxi, no se mira una similar preocupación entorno al Reventador y el Tungurahua?.
El Cotopaxi es un volcán que al erupcionar podría tener implicaciones nacionales. El Cotopaxi tiene un gran campo glacial, en caso de que se dé una erupción de importancia se descongelaría la parte del glacial y entonces los lahares podrían llegar muy lejos.
Además, su ceniza es mucho más abundante que los del Tungurahua, no por denigrar a este volcán pero después de 16 años parece que estamos más acostumbrados. Sobre el Reventador, está muy fuera de aquí.

¿Descarta que haya una conexión entre los tres volcanes?
No creo que haya una conexión física, que exista como un tipo de tubo entre los volcanes, un sistema de alimentación, pero puede haber condiciones para que los volcanes tengan este comportamiento.

De su experiencia en volcanes, ¿usted esperaba otro tipo de comportamiento del Cotopaxi, tal vez un proceso acelerado de erupción?
Estoy complacida con el comportamiento del volcán. Ha sido benévolo, benigno, no ha erupcionado por más de seis meses y medio, empezó su actividad sísmica en abril. A veces hay volcanes que erupcionan rápidamente, pero este se está tomándose su tiempo.

¿Sobre el sistema de alerta temprana hay mucha expectativa. En Rumiñahui todavía no se instalan, ¿cómo reaccionar en el caso de un cambio de alerta?
Se tienen otras alternativas para poder alertar a la población: hay sirenas de la Policía, sirenas de los bomberos, ambulancias rodantes, hay como avisar a la gente, radios que permiten preparar a la población.

Todo parece calmarse con respecto al volcán. ¿No se ha bajado la guardia en cuanto a la preparación de la población?
Hay que continuar con los simulacros, preparar a la población para que sepan el tipo de fenómeno que podría llegar hasta ellos. Es necesario que las autoridades estén activas en la preparación de la comunidad.

¿A la gente le preocupa el perímetro que puedan cubrir los lahares. Hay rocas y material volcánico en el perímetro de los ríos Pita y Santa Clara?
Hay varios acontecimientos que han ocurrido. Hace cinco mil años, cuando el volcán tenía mucho más nieve, incluso tuvo una laguna en su parte superior y formó un lahar que es uno de los más grandes del mundo y cubrió la zona de Conocoto: allí dejó su depósito que es de 4 metros de espesor, este mismo deposito se extendió 10 kilómetros de altura casi hasta Píntag. Este evento dejó muchas rocas fuera de los causes, es casi imposible que vuelva a ocurrir porque necesitaba tener casi un kilómetro cúbico de agua. Los lahares más probables de ocurrir son los que van a estar orientados en los ejes de los ríos Pita y Santa Clara.

La Hora

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