27 de octubre de 2020

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En el Boliche los vecinos alistan albergues

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Según informa el portal cotopaxinoticias.com los vecinos del sector del Boliche alistan los albergues temporal en caso de una explosión del Volcán Cotopaxi.

Augusto Toaquiza y Juan Toapanta ayudaban este domingo en la mañana a llevar hacia la casa de Carlos Chango el plátano de rechazo que el Magap desembarcó en la escuela Germánico Rivadeneira del barrio Boliche, a la madrugada, para alimentar al ganado de las comunidades aledañas de Pastocalle y Mulaló afectadas por la ceniza del volcán Cotopaxi.

La casa de Chango está en un costado de la plaza central, diagonal al establecimiento educativo en el que 20 militares de la Brigada Patria, bajo la coordinación del MIES, colocaron camas, colchones y otras adecuaciones para recibir a moradores de barrios aledaños que decidieron autoevacuar como medida de precaución ante eventuales riesgos volcánicos.

A este barrio también llegaron funcionarios del Hospital de Lasso, para instalar un puesto de salud que permita dar servicio oportuno a los albergados si lo necesitaran.

El presidente de Boliche, Víctor Toapanta Iza, coordinaba con el MIES, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), los militares y con el presidente de la Junta Parroquial de Pastocalle, Roberto Toapanta, para convertir a la capilla y a la casa barrial en otros dos albergues.

María Analuisa y otras mujeres barrían el patio de la escuela, como acto de solidaridad, para que no quede residuos del banano de rechazo. “Dicen que el plátano es para el ganado de la gente que vendrá”, comentó.

Hasta las 11:00, nueve aulas estaban ya con las camas instaladas, con un promedio de 12 por cada espacio.

A esa hora llegó a Boliche José Toctaguano, morador de San Agustín de Callo, barrio de Mulaló ubicado en frente hacia el oriente, al otro lado de la carretera Panamericana y del río Cutuchi, principal afluente por donde bajarían los lahares en caso de una eventual erupción.

José Toctaguano se enteró de que había llegado plátano de rechazo y fue a ver si lo podía adquirir para alimentar a sus siete reses entre vacas y terneros. “Donde vivo cayó ceniza y huele a azufre”, aseveró.

Contó que la mayoría de los 1.200 habitante de San Agustín de Callo y de los 150 de Caspi, barrio aledaño, decidieron autoevacuar. “Se fueron a Boliche, Cuilche Salas, a otros barrios de Pastocalle, a Guaytacama, a Patután, a Saquisilí; unos están donde los familiares, otros están arrendando”, narró.

En la mayoría de las viviendas solo quedó una persona. Ese es su caso; el resto de sus 17 familiares, entre esposa, hijos, nueras, yernos y nietos están arrendando una casa en Saquisilí.

Toctaguano y el resto de quienes se quedaron en San Agustín de Callo se organizaron en brigadas de seguridad, para rondar las casas del sector y evitar la presencia de ladrones. “Hasta ahora todo está tranquilo; anoche sorprendimos a unas personas, pero habían sido periodistas de Quito, les explicamo cómo tienen que hacer para poder ingresar, porque si no, no podemos saber quiénes entran”, dijo.

Los vocales de la Junta Parroquial de Pastocalle Marcelino Chinchuña y Rubén Caiza, y el morador Segundo Jarrín, explicaron que en la noche del sábado, más de 400 personas de San Agustín de Callo y del Caspi se albergaron en casas de familiares del barrio San Luis de Yacupungo (Pastocalle), vecino a Boliche.

Al amanecer este domingo, los albergados se fueron a sus comunidades para atender el campo y a sus animales, hasta que llegue la noche para retornar nuevamente a pedir posada.

Mientras que moradores (pocos) de Santa Rita y San Joaquín, barrios de Pastocalle ubicados en el lado oriental de la Panamericana y del Cutuchi, durmieron en carpas en el sector de El Chasqui, al borde de la carretera, con sus animales. Así lo afirmaron Chinchuña, Caiza y Jarrín, quienes aseveraron que las 03:00 de este domingo llevaron en sus carros de regreso a los evacuados y a las reses a sus comunidades de origen.

Aún no se sabe si esas personas que la noche del sábado se albergaron en San Luis de Yacupungo y acamparon en El Chasqui ocuparán los albergues de Boliche. Entre los funcionarios del MIES no había un vocero. Extraoficialmente se conoció que todavía no se podía asignar cupos hasta terminar de armar los tres albergues en este barrio, y determinar de cuántas camas se dispone.

En el boletín de prensa emitido la mañana de este domingo, el Ministerio Coordinador de Seguridad informó que a las 22:30 del sábado, nueve familias del sector de San Antonio de Chasqui y 11 familias de la comunidad de San Luis de Yacupungo, en total 105 personas, decidieron autoevacuar. “En dos buses gestionados por las Fuerzas Armadas se transportó a todas las personas a un albergue activado por el MIES en la parroquia Pastocalle, sector Culchi Miño, en la escuela Rafael Cajíao Enriquez”, aseveró.

Sin embargo, funcionarios de la SNGR evidenciaron que en esa escuela no pernoctó nadie. En la mañana de este domingo se pudo ver que ese establecimiento educativo no había sido adecuado como albergue.

Según los vocales de la Junta Parroquial de Pastocalle, hasta la semana anterior el MIES había determinado cinco sitios para albergues en esa parroquia: la escuela de Boliche, la de Cuilche Miño y la unidad educativa (escuela y colegio) y el estadio de la cabecera parroquial.

Este domingo, funcionarios de la SNGR fueron en busca del presidente de la Junta Parroquial para que les ayude a encontrar más sitios en los que se pueda acondicionar como albergues.

Y aunque los moradores de Boliche mostraron su entusiasmo y solidaridad en la minga para adecuar los albergues y recibir a los vecinos de las comunidades aledañas, a los dirigentes del barrio les preocupa el abastecimiento del agua potable.

El presidente de Boliche, Víctor Toapanta, y el morador Efraín Llano, explicaron que el agua potable que abastece al barrio proviene de un río y de un ojo de agua o vertiente ubicados en las faldas del volcán.

Detallaron que ante la caída de ceniza, cerraron la válvula de captación del río, “para no consumir agua contaminada, porque los técnicos que nos capacitaron dijeron que es como veneno”, especificó Toapanta.

Ahora, el barrio solo se provee del agua de la vertiente, que tiene cubierta y está protegida, “pero ya el chorro disminuyó, estamos racionando el líquido, solamente llenando los tanques por cierto tiempo, para ahorrar, por eso pedimos que si vamos a tener más gente, que las autoridades nos abastezcan de agua con tanqueros”, dijo Efraín Llano.

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