23 de octubre de 2020

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El secuestro en un café de Sídney deja tres muertos

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EFE / EP / Sídney Tres personas murieron, el secuestrador y dos rehenes, y cuatro resultaron heridas cuando la policía australiana intervino hoy para liberar a las personas retenidas durante 17 horas por un supuesto clérigo musulmán en un café del centro de Sídney.

El secuestrador, que llegó a tener 17 rehenes, era Man Haron Monis o jeque Haron, un autoproclamado clérigo musulmán de origen iraní, perteneciente a la línea dura y con antecedentes por violencia, que ha protagonizado numerosas protestas en Australia contra la intervención militar en Afganistán, según la Policía.

Las otras dos víctimas eran dos rehenes, una mujer de 38 años y un varón de 34, que fueron declarados muertos tras ingresar en un hospital, de acuerdo al informe policial.

Los heridos son tres mujeres, una de ellas con herida de bala, y un agente policial, que fueron atendidos en hospitales de la zona.

El comisionado Andrew Scipione, de la Policía del estado de Nueva Gales del Sur, declaró esta madrugada en rueda de prensa en Sídney que la situación llegó a un punto en el que hubo que tomar una decisión y subrayó que la operación policial llevada a cabo de madrugada logró «salvar muchas vidas».

El llamado jeque Haron entró el lunes por la mañana en el local Lindt Chocolate Cafe, situado en la zona financiera Martin Place, en pleno centro de Sídney, y secuestró a las personas que había en su interior, personal y clientes.

Entre sus primeras acciones estuvo obligar a dos mujeres a que sujetasen una bandera en el cristal de la entrada con un mensaje escrito en árabe que decía: «No hay otro Dios que Alá y Mahoma es su profeta», la «shahada» o declaración de fe musulmana.

Una vez concluido el secuestro, el comisionado Scipione confirmó que el secuestrador llegó a tener 17 rehenes, de los cuales cinco se escaparon en las primeras horas y otros cinco momentos antes de que comenzase la operación policial.

Tras saber del secuestro, la Policía acordonó la zona, evacuó edificios y estableció contacto con el secuestrador que, según los medios locales, reclamó hablar con el primer ministro, Tony Abbott, y que le entregasen una bandera del Estado Islámico (EI).

Los cuerpos de seguridad se decidieron a intervenir después de cerca de 17 horas de secuestro, en la madrugada australiana.

Desde el exterior se vio gran actividad de agentes y se oyeron varias ráfagas de disparos, que iluminaron el interior del café y alguna explosión.

Los rehenes comenzaron a salir del café, algunos con las manos levantadas. Según el Canal 7, fueron siete las personas liberadas por los agentes.

Ambulancias con personal sanitario y vehículos de bomberos se situaron en las inmediaciones para atender a los heridos, dos de los cuales necesitaron reanimación cardíaca.

El primer ministro australiano calificó el secuestro de un acto con «motivaciones políticas» y se reunió a lo largo del día dos veces con el Comité de Seguridad Nacional.

El secuestrador era un radical iraní que llegó a Australia en 1996 como refugiado, cambió su nombre, Manteghi Bourjerdi, por el de Man Haron Monis y adoptó el título de jeque Haron.

Sus problemas con la justicia australiana habían aumentado en los últimos años, entre otras causas por su implicación en la muerte de su exesposa, Noleen Pal, con quien tuvo dos hijas.

Las peticiones del secuestrador

El secuestrador quería que le hicieran llegar una bandera de Estado Islámico y hablar con el primer ministro australiano, Tony Abbott, en directo en los medios de comunicación.

Así lo han expuesto varios de los rehenes en una grabación realizada durante el cautiverio y que se había remitido a los medios locales, que no la han difundido. Las imágenes han sido difundidas ahora por el portal ‘LeakSource’.

Las cuatro rehenes que hablan en el vídeo se refieren al secuestrador como «hermano». Este ha sido identificado ya como un clérigo radical llamado Man Maron Monis, de 50 años de edad y que fue acusado en 2013 de ser cómplice en el asesinato de su exmujer.

En concreto, según exponen, el secuestrador quería una bandera de Estado Islámico, a cambio de lo cual liberaría a uno de los rehenes; que se informara en todos los medios de que se trata de un «ataque de Estado Islámico contra Australia», y dos rehenes serían liberados; y poder hablar con Abbott, a cambio de lo cual estaba dispuesto a liberar a otros cinco.

Igualmente, las rehenes advertían en el vídeo de que hay cuatro bombas que han sido colocadas en distintos puntos de la ciudad y que podrían estallar si no se atienden las demandas del secuestrador.

La primera de las rehenes explica que el secuestrador pide «tres cosas sencillas» y se muestra contrariada porque Abbott no haya hablado con el secuestrador.

La segunda de ellas, a la que en los últimos minutos se ha podido ver acompañada por dos personas que la llevaban en brazos tras abandonar la cafetería, también subraya que «no entendemos por qué no se han atendido sus demandas». «No pide nada que no sea razonable, solo pide una bandera y una llamada de teléfono», ha incidido.

La tercera en hablar explica que «el hermano de Estado Islámico ha sido justo con nosotros, nos ha dado agua y nos ha dejado ir al baño». «Lo único que quiere es una bandera y hablar con el primer ministro», al que acusa de «habernos abandonado de nuevo». «Eso es lo único que quiere, no es complicado, ¿por qué seguimos aquí? Por favor ayúdenos, es simple», pide a Abbott.

La cuarta rehén, como las anteriores, enumera las tres condiciones y las concesiones que el secuestrador estaba dispuesto a hacer a cambio de que estas se atendieran.

Medidas antiterroristas

Las autoridades australianas se tendrán que plantear ahora las medidas de seguridad por este suceso, ocurrido pese a haber endurecido los dispositivos en los últimos meses ante la amenaza yihadista, tras unirse a la coalición internacional del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, contra el EI.

«En las últimas 24 horas, esta ciudad (Sídney) ha sido sacudida por una tragedia que nadie pudo imaginar», admitió el jefe del Gobierno de Nueva Gales del Sur, Mike Baird.

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