24 de enero de 2021

Periodismo Ecuador

Noticias del Ecuador y el mundo

Planta de gas Monteverde pasó de costar USD 97 millones a 570 millones

Monteverde, un ojo de la cara
monteverde-3El gobierno inauguró uno de sus proyectos emblemáticos, la planta de gas en tierra, cuyo tiempo de ejecución es casi el mismo de la «revolución»: siete años. En el 2007, el precio referencial de la obra era de USD 97 millones, pero fue adjudicada sin licitación en USD 263 millones. Al final, el país acabó pagando USD 570 millones, una cifra superior en USD 473 millones a la adjudicación. Se estima un retraso de tres años, pues debió entrar en operación el año 2011.
El 22 julio del 2007 hubo brindis con champaña y salvas militares, los protagonistas principales, el presidente Rafael Correa, el ministro de Minas y Petróleos, Galo Chiriboga y el comandante de la Marina, Homero Arellano, no podían contener su regocijo: es que el motivo no era cualquiera –al fín, luego de la “larga noche neoliberal”– se había podido torcer el cuello a la “mafiosa Trafigura”, apelativo con el cual el Presidente se refería a la multinacional que controlaba desde un barco muerto (buque flotante) en Punta Arenas, el multimillonario negocio de la importación y almacenamiento de gas licuado de petróleo (GLP), que representa al país una cifra de USD 1000 millones anuales, aproximadamente.

Ese día, los tres personajes estamparon su firma como testigos de honor en el convenio de alianza estratégica para la construcción de la planta de almacenamiento de gas en Monteverde (Santa Elena), entre dos empresas estatales, Petroecuador y Flopec, entidad de la Marina, por un costo de USD 263 millones, para dos componentes. Con el proyecto, se podría almacenar en tierra hasta 60 mil toneladas de gas importado, dejar de pagar USD 40 millones anuales por almacenamiento en el buque flotante de propiedad de Depogas (Trafigura); además de liberarnos de onerosos diferenciales que imponía la transnacional, a cuenta de que “sólo ella” podía impedir el desabastecimiento, por tener su desvencijado buque frente a nuestra costas.

Siete años después, cuando parecía que ya nos habíamos olvidado de la megaobra, el Primer Mandatario volvió a Santa Elena, a inaugurar su proyecto estrella –que ya casi cumple la misma edad de su revolución– sólo que ahora lo hace sin brindis ni salvas, sino en medio de serios cuestionamientos por la demora en la ejecución y un sorprendente incremento de su costo (USD 570 millones), razones que motivaron a varios legisladores a solicitar a la Contraloría y a la Fiscalía, la apertura de investigaciones. Los otros testigos de honor, están hoy con distintas responsabilidades: Galo Chiriboga, dejó los asuntos aceitosos y pasó a manejar la justicia penal, como Fiscal del Estado; mientras Homero Arellano, está en un leve descanso, luego de su agitado paso por el Ministerio Coordinador de Seguridad. Y ahora ocupará la embajada del Ecuador en Santiago de Chile.

aradójicamente, la emergente obra, esperada durante décadas, se inaugura en momentos en que el gobierno ha decidido sustituir el consumo de gas licuado por electricidad, reemplazando las cocinas y calefones de GLP por eléctricas, en el contexto del cambio de la matriz productiva, reducción de importaciones y focalización del subsidio.

Varias fuentes consultadas coinciden en que si los costos de almacenamiento en el buque flotante eran altos, ahora el almacenamiento en tierra, que requiere amortizar una inversión de USD 570 millones, resultará igual o más oneroso. Por ello exigen a las autoridades de control investigar el tema, y que se justifique ante el país el incumplimiento de los plazos y el exorbitante incremento de su costo.

El proyecto

La obra incluye un sistema de almacenamiento criogénico, con capacidad de 60 000 toneladas métricas, con una reserva para 20 días. Además, un muelle marítimo de 1350 metros, para la recepción del propano y butano importados. El segundo componente consta de un gasoducto de 124 kilómetros de longitud hasta la terminal de almacenamiento y distribución en Chorrillos, provincia de Guayas. Y aquí otra infraestructura de almacenamiento para 15 000 toneladas, además de una planta de envasado en cilindros, a cargo de Petroecuador.

Una historia inflamable

Desde hace más de dos décadas, Petroecuador intentó construir la planta de GLP, pero en varias ocasiones el proyecto fue suspendido, por presión de las empresas importadoras del combustible. El negocio de importación, almacenamiento y alije de gas, lo han manejado desde 1990 las transnacionales, Furnnes Wity y Trafigura. El año 2009, el representante de Trafigura confirmó en una entrevista a diarioExpreso, que el costo del buque flotante Berge Racine era de USD 13 millones. Es decir, con los recursos económicos pagados por almacenamiento flotante durante 25 años, se pudo haber adquirido una flota de buques o construido varias plantas en tierra. Se estima que sólo en el período revolucionario, el país gastó en almacenamiento flotante USD 280 millones. En este contexto, una pregunta que surge es, ¿por qué el gobierno no compró ese buque, o incluso uno nuevo que no supera los USD 80 millones, mientras se construía la planta en tierra?

Cuando Rafael Correa asumió el poder en el 2007, el proyecto costaba USD 97,4 millones, según las bases del concurso declarado desierto en junio del 2007 por Petroecuador, con el argumento de que las ofertas superaban el presupuesto referencial, justo un mes antes de que se firme el pacto con la Marina. A esa fecha los oferentes fueron: Projector con USD 160 millones; Sain Construcciones de México, con USD 228 millones; Santos CMI de Brasil, con USD 243 millones; Techint de Argentina, con USD 285 millones, y OMZ Oil & Gas de Rusia, con USD 191 millones. A esa fecha, Petroecuador justificó la decisión, señalando que “había una diferencia desproporcionada entre el presupuesto referencial de USD 97,4 millones y las ofertas presentadas por las oferentes”, por lo cual el concurso pasaba a mejor vida.

La suspensión del proceso licitatorio tenía una explicación. Para entonces, Rafael Correa, ya había tomado la decisión de entregar a Flopec, no sólo la construcción de la planta de almacenamiento y la importación de GLP, sino el traspaso del manejo de Petroecuador a manos de la Armada. Ello implicó sin duda, una alianza –esa sí estratégica– con el mando naval, que trascendía las esferas de los negocios gasíferos.

Como era de esperarse, el proyecto fue adjudicado de manera directa a la empresa de la Marina, por un costo de USD 263 millones, de los cuales Flopec invertiría USD 150 millones y  Petroecuador USD 113 millones. De esa forma se entregaron, por 20 años, a una empresa –sin experiencia, ni recursos económicos propios– dos actividades estratégicas, para las cuales Flopec, no estaba calificada.

La realidad se encargó de poner en tierra esas debilidades de los hombres del mar. El año 2011, Flopec vio hundirse sus aspiraciones empresariales como proveedor de GLP, y debió devolver el negocio a Petroecuador, frente al fracaso del contrato de provisión suscrito con la “mafiosa Trafigura”, a la cual otrora condenaron, empresa que abandonó el país llevándose un buque con gas, en medio de fragatas movilizadas y amenazas estridentes. De igual forma, la responsabilidad de Flopec en el terminal de almacenamiento concluirá con la entrada en operación de la planta; a partir de esa fecha pasará a manos de Petroecuador.

Plan V

Deja un comentario

Copyright © Periodismo Ecuador Newsphere por AF themes.