20 de octubre de 2020

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Paul McCartney: Una canción de yapa

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La energía y sencillez de Paul McCartney fueron los detonantes  del gran espectáculo que ofreció el artista por primera vez en Ecuador, este lunes  en el estadio de Liga, donde a pesar de la lluvia, los fanáticos disfrutaron durante dos horas y cuarenta minutos de lo mejor de Los Beatles y de McCartney.

Media hora antes que inicie el show, cargado de potentes luces y fuegos artificiales, una serie de imágenes del artista británico y de los integrantes de Los Beatles pasaban por las dos pantallas gigantes colocadas a los lados del gran escenario que ocupaba la parte sur del estadio.

Las imágenes eran acompañadas de canciones como Bésame mucho o I love her, como abrebocas del repertorio que ofreció McCartney, que inició casi puntual, a las 21:05 locales, con la ya conocida canción Eight Days a Week y continuó con la reciente Save Us, de su más reciente producción NEW.

Tras estas interpretaciones, Sir Paul McCartney rompió el hielo con el público. “Que dice Ecuador… chullas quiteños”, fueron sus primeras palabras a los de más de 35 mil asistentes, quienes aplaudieron y gritaron emocionados al ver por primera vez a un exbeatle en concierto.

El buen sonido de las guitarras y la batería se apreciaban desde todas las localidades que corearon All my loving, una de las canciones más esperadas de la noche. A esto le siguió un “Gracias”, de un sencillo McCartney que no dudó en decir “estoy muy feliz de estar aquí finalmente”, mientras la gente no dejaba de aplaudirlo.

Sir McCartney dejó su chaqueta de color rojo oscuro y quedó en chaleco negro para apoderarse de su guitarra eléctrica de colores y después de decir “Qué buena fiesta en Quito”, entonó Let Me Roll It, canción acompañada de potentes luces rojas e imágenes que copaban las pantallas en el escenario.

El cantante se mostraba agradecido tras cada intervención, con un “Thank you folks”, no tomaba descansos y continuaba. Él quería complacer al público ecuatoriano que esperó por muchos años ver en vivo un show como éste.

“Esta es la misma guitarra que usé cuando compuse esta canción en los 60”, dijo McCartney antes de entonar  Paperback Writer. La gente emocionada no podía creer que ese instrumento haya llegado hasta territorio ecuatoriano.

Las dedicatorias no faltaron durante el show. My Valentine se la dedicó a Nancy, a su actual esposa. La canción estuvo acompañada de imágenes de los actores Jonny Depp y Natalie Portman haciendo lenguaje de señas mientras el británico cantaba la canción.

Después interpretó Maybe I’m Amazed, dedicada a su primera esposa Linda y más tarde dedicó Here today al fallecido John Lennon.

Un “achachay” pronunciado graciosamente por McCartney hizo reír a más de uno y auguraba la llovizna que pronto asomó en Ponciano, pero que no impidió corear otras canciones como Another Day, And I love her o Blackbird.

Así como hubo espacio para recordar lo que fue su paso en la banda británica de Los Beatles, también interpretó temas de su nuevo disco como NEW, canción con la que miles de fanáticos ecuatorianos levantaron un cartel con el logo de esta producción, ante lo cual McCartney agradeció y dijo que “eso fue hermoso”.

Y como Paul no tenía intenciones de descansar, siguió con una incansable energía y su oferta musical que se completaba con las afamadas canciones Lady Madonna, All together now, Love me Rita, Everybody Out There (canción que da nombre a la gira con la que llegó al país) y For the benefit of Mr. Kite y Something, con quien recordó a George Harrison, otro de los integrantes de Los Beatles que falleció en 2001.

Obladi oblada, Back in the USSR y la esperada Let it be alertaban al público de una inminente despedida del artista, que a pesar de la lluvia invitó a los ecuatorianos a corear Live and let die, canción donde los fuegos artificiales se hicieron presentes, y Hey Jude, que alargaba el concierto y ponía el toque inolvidable de la noche lluviosa, junto al exbeatle, tras dos horas del show.

McCartney se despidió, pero cinco minutos después volvió con dos banderas, una de Ecuador y otra de Inglaterra, y como sintiéndose parte de esta ciudad capital, el cantante dijo “una canción de yapa” y entonó Day Tripper y después Get Back, como augurando un próximo regreso.

La banda se despide y el cantante agradece nuevamente a los asistentes, quienes se resisten a su partida. Nadie se movió de sus lugares y esperaron que regrese otra vez. Y McCartney lo hizo.

La gente cantó junto con él Yesterday, vibró con Helter Skelter, saltó con un popurrí de All you need is love, She loves you y Golden Slumbers; y finalmente agradeció a McCartney por despedirse con In the end. Tras su interpretación dijo a los ecuatorianos “hasta una próxima” y los fuegos artificiales y cientos de papeles se alzaron en el cielo y dieron por terminada una noche de buen rock and roll y mucha emoción.

 

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