Ante el fantasma de una moratoria que haría tambalear a sus principales deudores, entre ellos China, representantes de ambos sectores respaldarían una iniciativa que autorizaría a contratar más deuda para levantar los compromisos con vencimientos más cercanos y reabrir el gobierno parcialmente, cerrado por falta de presupuesto.

Técnicos han presupuesto varias salidas pero la salida preferida por el profesor Levinson, no obstante, es la de la moneda del billón, de la que ya se había hablado en enero, y que consiste en que el gobierno acuñe una moneda de platino y le asigne el valor de un billón de dólares.

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Se trataría de aprovechar el resquicio legal que le permite al secretario del Tesoro asignarle cualquier valor a una moneda e ingresarla en la Reserva Federal para poder seguir gastando.

El plan contó con el aval de expertos legales y hasta economistas de renombre que aunque lo consideraron un truco contable descabellado lo preferían a las hipotéticas catastróficas consecuencias de una suspensión de pagos.

Sin embargo, Obama tampoco parece estar de acuerdo con esa vía. «Lo que obvian es que, a fin de cuentas, lo importante es lo que piensan esos que compran bonos del Tesoro», enfatizó el presidente.

Y está de acuerdo el profesor Levinson cuando se pregunta «si alguien compraría bonos del Tesoro emitidos por el gobierno sin autorización del Congreso». «Este es un problema práctico muy serio», agrega.

Es decir, se estaría teóricamente en presencia de bonos basura.

Por Redacción

Periodismo e investigación

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