El primo Pedro

Este no es el Pedro que consta en varios de los pasajes bíblicos, pero cometió igual acto de traición: la negación. Dentro de las escrituras, es Pedro el que niega tres veces conocer a Jesús antes de escuchar cantar al gallo, en el caso real ecuatoriano, es Pedro Delgado, el que niega haber falsificado su título universitario. No sé si fueron tres veces, pero lo hizo con igual desfachatez y soberbia. No sé si es discípulo de Jesús, pero al menos dijo serlo de la Revolución Ciudadana que su primo Rafael se ha dedicado a construir durante los últimos seis años. Pues sí, este es Pedro Delgado, el ejecutor de una tremenda traición.
Ya no es Fabricio, ahora es Pedro. Ya no son los contratos con el Estado, sino la administración del Banco Central. Como vemos, los actores y situaciones varían, pero la ingenuidad y credulidad de Correa siguen intactas. Son varias las ocasiones en las que familiares cercanos al Presidente traicionan su confianza y transgreden los espacios públicos, y a pesar de aquello, Rafael mantiene el mismo discurso represivo en contra de la prensa y de la escasa decente oposición que  nuestra criolla política nos ofrece.
Tras 22 años de falsificación, fue tan sólo hace pocos días, que Pedro Delgado reconoció al país y al mundo, que jamás tuvo título de tercer nivel. Enrique Herrería tuvo razón, y a pesar de que sus investigaciones se iniciaron en el 2011, fue tan sólo hace algo más de un mes en el que pudo verificar con certeza, el acto doloso cometido por Delgado. Me permito un pensamiento hipotético, y sin la intención de aseverar criterios, pienso que Herrería no estuvo solo en esta investigación, y que quizás, fueron los Isaías quienes aportaron mucho en el descubrimiento de la verdad. Sólo el tiempo y la historia nos darán la respuesta, pero hasta eso, debemos comprender que esta mentira es sólo la más pequeña de todo el manto de sospecha que ha generado Delgado. Como olvidar el préstamo a Duzac, las cuentas del Fideicomiso AGD-CFN No más Impunidad, la venta de EQ2, y la lista continúa, mostrándose casi interminable.
No fueron pocas las ocasiones en las que el Presidente Correa dedicó espacios para defender apasionadamente a su primo. La más recordada sin duda, es el monólogo sabatino del 24 de noviembre pasado, en el que el Mashi vociferó, como ya es costumbre, contra la prensa y Herrería, por el malicioso manejo de información en contra de su primo. Tanto Correa como Delgado, de consuno y de viva voz, declararon que estas acusaciones, no eran más que una “conspiración”.
Herrería ha expresado que debe declararse como inválido, todos los actos ejecutados por Delgado durante sus años frente al Banco Central. El asambleísta, no ofrece una tesis del todo descabellada, pues Delgado, incumplió con lo dispuesto en la Ley de Régimen Monetario Interno y Banco del Estado, al no cumplir con el requisito de tener título de tercer nivel conferido por un establecimiento de educación del país o del exterior. Además, el Art. 120 del ERJAFE, establece que, todo acto de la administración pública es nulo de pleno derecho, si es constitutivo de infracción penal. Pero la nulidad no sólo podría alegarse sobre los actos administrativos, sino que también, sobre el decreto presidencial de nombramiento de Delgado. Ese criterio creo que puede entrar en discusión, pues todos aquellos que negociaron o se vincularon con el Banco Central, deben ser considerados como terceros de buena fe. ¿Qué debería hacerse? Pues verificar todo lo actuado por Delgado desde que asumió el cargo hasta que dimitió de este, para determinar si existieron irregularidades en alguno de los actos que celebró, y sólo de comprobarse tal situación, podría invalidarse el acto que se considere viciado. Sin duda, un nuevo embrollo legal para el Ejecutivo, pero lo que sí es claro, es que todo documento firmado por Delgado, sufre de falsificación ideológica.
Pedro Delgado, no debe regresar a “dar la cara”, sino que debe retornar para ser procesado.  El primo no se fue por voluntad propia, sino que Correa, luego de pedir una informe al INCAE, le pidió la renuncia. Que las cosas sean claras y que la banalidad deje de ser patrimonio de este Gobierno. Rafael, ya no queremos más discursos sin saliva, requerimos de usted un trabajo más diligente y menos impune. Señor Presidente, ¿conocía usted de la ilegalidad cometida por su primo Pedro? Sólo usted conoce la respuesta, pero recuerde, que el beneficio de la duda, tiene fecha de caducidad.
irreverenciapolitica@hotmail.com

Redacción

Periodismo e investigación

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