Espada de Alfaro aún no se logra desenvainar

“Ha sido sacada la espada de don Eloy Alfaro Delgado y no la vamos a envainar, mi general, hasta que haya un solo pobre en este país, hasta que haya niños sin escuelas, ancianos sin atención, hasta que haya un solo corrupto, injusticia, inequidad…”.

Lo dijo el presidente Rafael Correa, el pasado 28 de enero, durante el acto en Montecristi en el que exmiembros del desaparecido grupo insurgente Alfaro Vive Carajo (AVC) –ahora parte de su Gobierno– le entregaron los sables (no son espadas, como dice el mandatario) que aseguran que pertenecieron al líder de la Revolución Liberal y a su compañero de luchas, Pedro J. Montero, y que robaron del Museo Municipal de Guayaquil hace 28 años.

Paradójicamente, ya en el plano físico, el arma que presuntamente fue de Alfaro, personaje que la revolución ciudadana de Correa convirtió en ícono, ni siquiera ha podido ser desenvainada por los especialistas del Centro Cívico Ciudad Alfaro –que ahora la custodian– para someterla a exámenes que verifiquen su autenticidad.

La institución inició el proceso de curaduría de ambos bienes con un diagnóstico preliminar a cargo de Ramiro Endara, experto en la restauración de piezas metálicas, quien ya había trabajado en la espada del Viejo Luchador comprada a sus descendientes el año pasado.

Endara concluyó que los sables están gravemente deteriorados, pero antes de empezar su recuperación se requería hacer un análisis químico.

Ciudad Alfaro contrató entonces a la empresa Restauraquim C.A. por $ 1.641.

Esta tomó muestras microscópicas de las partes del sable vinculado a Montero: la empuñadura, la vaina y la hoja.

Del arma que supuestamente era de Alfaro solo pudieron examinar el mango y el estuche porque no consiguieron remover la hoja, pese a que utilizaron solventes y lubricantes.

Y prefirieron no insistir: “Debido al grado de deterioro de la pieza, es posible que al ejercer presión se logre una fractura”, consta en su reporte.

Ambos exámenes, listos desde fines de marzo, concluyeron lo mismo: “Los materiales encontrados en la composición de la obra han sido usados desde la antigüedad para la elaboración de armas. No se encontraron vestigios de elementos que indiquen la época actual”.

Agregan que los sables están muy deteriorados “debido a un inadecuado estado de conservación”. “La presencia de humedad ambiental ha provocado esta aceleración”.

Tatiana Hidrovo, presidenta de Ciudad Alfaro, considera que estos resultados confirman que los sables “son piezas auténticas de la época” (mediados del siglo XIX e inicios del XX). Por tanto, “no hay duda” de que les pertenecieron a esos personajes, tanto por “la calidad de los actores en el proceso de tenencia de la pieza (la entregó el AVC y este la tomó del museo, al cual su familia la había donado) y por sus características físicas”.

Pero la historiadora y exconstituyente de Alianza PAIS indica que aún está pendiente el estudio de la iconografía y las inscripciones de los sables. “Por ejemplo, si yo tengo un escudo de Ecuador grabado en ellos, el estudio de sus elementos me dirá si era del siglo XX o anterior; o si tienen algún elemento del neoclasicismo u otras tendencias artísticas; o marcas de dónde fueron elaboradas”, dice.

Además, según las descripciones históricas del sable de Alfaro, en este se leía la inscripción: “No me saque sin razón; no me envaine sin honor”.

Para efectuar esos estudios es necesario que todos esos elementos estén expuestos tras una cuidadosa limpieza, la cual –al menos por el momento– no puede realizarse al arma que supuestamente fue de Alfaro.

La semana pasada, el Ministerio Coordinador de Patrimonio, el Instituto de Patrimonio y Ciudad Alfaro definieron, en una reunión, el protocolo de conservación de los bienes.

Y resolvieron buscar la forma de romper la vaina sin afectar el arma. Para ello prevén someterla a radiografías que indiquen dónde está “tomado”.

En esa cita, el arqueólogo Jorge Marcos opinó que quizás el calor y la humedad fundieron la hoja con el estuche.

Una vez culminados los estudios físicos de las piezas se creará un expediente que dé cuenta de su historicidad. En este se incluirán testimonios, imágenes, videos y textos periodísticos.

Como se trata de un proceso largo, dice la funcionaria, aún no hay fecha para concluir la curaduría de los sables y desenvainar todos sus secretos.

Redacción

Periodismo e investigación

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