Nexos de Loor en Quito, otra duda

Se desconocen los nombres de quienes dejaron las cajas con jarros en la Cancillería. El asambleísta Fernando Aguirre cree que se tratarían de colaboradores de Christian Loor

Para esclarecer la identidad de las personas que dejaron las 10 cajas en la Cancillería antes del control antinarcóticos, son necesarias las versiones de dos personas.

Se tratan de Timoteo del Salto, exsecretario general encargado de este Ministerio, y Eduardo Mangas, asesor del ministro Ricardo Patiño.

Esto fue afirmado ayer por el asambleísta de Sociedad Patriótica Fernando Aguirre. Pidió también a la Fiscalía la semana pasada que incluya los testimonios de Isela Sánchez Viñán, coordinadora general administrativa, y Rafael Quintero, subsecretario de Asuntos Multilaterales.

Según dijo Aguirre, “el cargamento fue dejado en la oficina de Valijas Diplomáticas de la Cancillería por personas que tenían alguna relación con Christian Loor”, principal implicado en el delito.

Loor, junto con otras seis personas, está detenido en Milán, luego de que la policía hallara en el interior de las cajas 40 kilos de cocaína en forma líquida, el 17 de enero de 2012.

La droga estaba camuflada en doble fondo de 80 jarrones que iban por envío diplomático desde Quito hasta la Oficina Comercial de Ecuador en Milán.

Antes de que la carga llegue a Italia, el pasado 11 de enero en Quito, un grupo de la Unidad Canina Móvil Antinarcóticos del Centro Regional de Adiestramiento Canino (CAC) hizo la inspección de las cajas abiertas, según aseguró Marco Albuja, asesor jurídico de la institución.

A las 15:00 del 11 de enero, las cajas fueron entregadas a la courier TNT, selladas y con el informe policial de que se trataba de un envío libre de droga, dijo el abogado de la empresa, Germánico Maya.

Tanto la Cancillería y la empresa coinciden que en los paquetes pasaron el chequeo antidrogas.

Mientras que la infalibilidad de los canes adiestrados también es otro de los interrogantes en el debate público.

Para el nuevo director del CAC, Yuri Narváez, un perro no siempre acierta en todos sus chequeos que realiza.

“El perro es un ser vivo, no es una máquina. Si le duele el estómago puede que no detecte, o si le duele la cabeza, si fue maltratado o si algo le inquieta”, dijo.

Sin embargo, una cosa es clara para Narváez: “Los canes que utilizamos para el control de drogas son certificados y primero han pasado por un arduo entrenamiento”.

Los sellos, las seguridades, las diferencias de pesos de las cajas y otras cuestiones tampoco se han esclarecido.

Diario HOY

Redacción

Periodismo e investigación

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