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Diario El Universal de México compara a Correa con Leon Febres Cordero

El Diario El Universal de México compara en una nota al Presidente Correa con el ex Presidente Leon Febres Cordero, según el artículo “a Correa lo unen con Febres no sólo la regionalidad y el hecho de haber nacido en la costa de Guayaquil, sino cierta tendencia al autoritarismo, la intención de manejarlo todo”.

Aquí el artículo completo:

En el discurso cotidiano del presidente de Ecuador, Rafael Correa, aparecen a menudo términos como “revolución ciudadana”, “socialismo del siglo XXI”, “distribución” y “Democracia”.

El mandatario se esmera en ser uno de los más activos en el concierto de los gobiernos progresistas de la región. Pero cada vez con más frecuencia sus rasgos, su estrategia de la amenaza permanente, su anuncio de que intervendrá directamente en la designación de jueces en el marco de la reformar judicial y sus ataques constantes a la prensa, lo muestran como la reencarnación del caudillismo que los ecuatorianos creyeron dejar atrás con la desaparición física del ex presidente León Febres Cordero, en el 2008.

A Correa lo unen con Febres no sólo la regionalidad y el hecho de haber nacido en la costa de Guayaquil, sino cierta tendencia al autoritarismo, la intención de manejarlo todo —incluso al Congreso (al que amenazó con convocar a la muerte cruzada) y varios de sus ministros y colaboradores más cercanos, que nada tienen de militantes de izquierda, globalifóbicos u originarios de los grupos de base de la Iglesia, como suele venderse el presidente.

Tienen relación con el partido Socialcristiano de Febres o el gabinete del que fuera mandatario entre 1984 y 1988 y alcalde de Guayaquil durante ocho años.

“Existen rasgos muy similares entre Febres y Correa. Aquél dominaba el escenario político en sus días de presidente e influyó en muchísimas situaciones durante los años que siguieron. Correa ocupa la escena dominante en el país pero, a diferencia del líder socialcristiano, personaliza más sobre sus contrincantes”, explica el analista Marco Arauz.

 

Los orígenes

Correa llegó al poder en 2007, de la mano de propuestas progresistas. Era por entonces un férreo opositor a la dolarización, pero siempre admitió que era “casi imposible romper con el dólar como moneda nacional”, porque demandaría un esfuerzo por entonces imposible. Ganó las elecciones de la mano de referentes de la izquierda local, como Alberto Acosta, un economista crítico del neoliberalismo, y de Gustavo Larrea, reconocido defensor de Derechos Humanos, entre otros dirigentes del progresismo ecuatoriano.

“Eramos los que le dábamos el sustento a la Revolución Ciudadana”, dice Acosta, quien arrancó en el gobierno de Correa como Ministro de Economía y luego presidente de la Asamblea Constituyente en Montecristi, la que aprobó la nueva Constitución.

Larrea, quien por entonces era Ministro de Interior y Seguridad, va más lejos aún. “Es un hombre de derecha y en aquel entonces nos engañó a todos. Su única militancia anterior era en la Universidad Católica y en los Boys Scout, que están lejos de apoyar la Teología de la Liberación, como dice el presidente (…) El presidente perdió la oportunidad más grande que tuvo este país de construir una democracia con fuerte contenido social para instaurar un nuevo caudillismo, casi calcado del que primó durante mucho tiempo en el país”.

Hay que observar al mandatario en acción para darse cuenta de que su estilo se asemeja mucho al de los viejos políticos, a los que suele criticar. En su programa semanal de radio, vaciando todo el repertorio de insultos posibles contra los medios de comunicación, pidiendo juicio contra los periodistas que buscan cumplir con su labor de informar y analizar, y destruyendo verbalmente a los opositores, cuando no amenazando.

La política de la amenaza es una de las armas más utilizadas por el Jefe de Estado. Las utiliza a menudo. Con la prensa, a la que insta a través de una justicia que está camino de controlar casi en su totalidad, a pagar por lo menos 80 millones de dólares, o con los diputados de su partido, que van por la independencia de criterios cuando intentan el disenso interno en la oficialista Alianza País —a los que acusa frecuentemente de aplicar la cláusula constitucional de cerrar el parlamento y llamar a elecciones.

Finalmente logró la mayoría mínima en el bloque oficialista, a través de acuerdos alcanzados con el disidente César Rodríguez.

“El discurso de Correa está agotado. No se puede andar gobernando a gritos”, explica la diputada Betty Amores, una ex correista que como otros siete legisladores abandonaron las filas oficialistas porque “se desvió de los objetivos trazados al llegar al gobierno”.

De los objetivos y de las formas. Porque si se repasa hoy su gabinete, aparecerán nombres más que familiares en tiempos del caudillismo de Febres Cordero, el político que tuvo ingerencia incluso hasta la caída de Jamil Mahuad en enero de 2000. “Es una evidencia que Correa con lo que fue Febres, comparten asesores y colaboradores”, recuerda César Pérez, subdirector de El Universo y uno de los condenados a pagarle al presidente 10 millones de dólares por presuntas injurias.

Sin ir más lejos, el secretario Jurídico de la presidencia Alexis Mera y la ministra Coordinadora de la Producción, Nathaly Cely, llegaron al gobierno desde el Partido Social Cristiano de Febres Cordero, entre otros funcionarios de segunda línea.

El lazo con el ex presidente Febres, para Pérez, quedó nuevamente de manifiesto en días pasados, cuando Correa anunció desde su programa de radio que, amén de la Comisión para designar los cargos en la justicia, que surgió de una de las preguntas del último referéndum, “será él el responsable político de las transformación de la justicia, en una evidente politización de la Justicia”.

Rasgos de otro presidente con discurso progresista y un accionar que los ecuatorianos conocen muy bien desde hace décadas.

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4 replies »

  1. En Varias ocasiones yo le dije a mi esposo, el señor presidente RAFAEL CORREA, parece el hijo del Ing. León Febres Cordero, pero si hay una diferencia, el Ing. León Febres Cordero no era resentido y creo que eso lo hacia mejor, que nuestro actual presidente. El odio, el resentimiento no lleva a nada. Ese odio de de León nos llevo a subirse todos a la camioneta y nos dieron 10 años de retraso, ahora con nuestro actual presidente es peor han venido gente extraña a nuestro país y somos presa fácil, para la delincuencia organizada mientras hay demasiados juicios en la CORTE (INJURIAS) CON LA VERDAD ESTE TERMINO NO CABE, que distraen de gobernar el País, en Paz y armonía, permitiendo mejores días, para nuestros hijos, porque no todos tenemos la posibilidad de tener doble nacionalidad y si de repente nos va mal nos vamos del Ecuador, como ya lo anunció el Señor Presidente, que al termino de su Mandato se va a Bélgica dejándonos un País lleno de personas indeseables que han venido a acabar con la tranquilidad y vida de los ECUATORIANOS.

    Una ciudadana Ecuatorina, que jamás pensó irse de su país, pero que ahora anhela irse de su querido Ecuador, por el aumento de la delincuencia.

  2. Habría que comparar lo siguiente:

    Cuál era el presupuesto con que contaba cada uno en su gobierno?

    Cuánto ha gastado cada uno en publicidad?

    A quien si lo secuestraron de verdad?

    Cuál es el nivel de seguridad que existió en cada gobierno?

    etc.

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