Fabricio Correa: “Mi hermano va a acabar como Fujimori”

Entrevista de Fabricio Correa con el diario El Correo de perú, que días atrás criticó a Correa y sacó su portada repudiando la visita de Rafaél Correa a Perú.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, estuvo hace unos días en el Perú y ocasionó críticas por sus ataques constantes al periodismo. Correo dialogó, en exclusiva, con su hermano Fabricio Correa, conocido empresario y ex dirigente político, quien denunció los innumerables excesos del mandatario norteño.

Usted es hermano del presidente Rafael Correa, pero también es su “desmitificador”…
Ése fue el titular de una entrevista con una agencia de noticias, pero se cuidan mucho de calificarme de opositor porque me niego a ello. Yo soy su hermano mayor, pero veo que el camino que está siguiendo Rafael lo lleva a terminar con la misma suerte que Augusto Pinochet y Alberto Fujimori, que después de disfrutar de éxitos relativos llegaron asesores como Montesinos. Y en el caso de Rafael, el asesor Alexis Mera es quien lo conduce por la senda del totalitarismo. Mi obligación como hermano mayor es decírselo, así se ponga bravo. Tengo la autoridad de haber sido fundador del Proyecto País y quien financió gran parte de la campaña.

No se considera un opositor entonces…
No, yo creo en los principios universales que planteó su proyecto, que fue un trípode: lucha contra la corrupción, que vayan los mejores y no los amigos, y hacer un movimiento político serio. Y ninguno de los 3 se ha cumplido. Ahora se habla de socialismo del siglo XXI. Eso no había en ninguna parte del proyecto.

¿Y de dónde nace esto? ¿De su cercanía con Hugo Chávez?
 Probablemente de sus conversaciones con Hugo Chávez, pero eso al principio no existía. El proyecto estaba basado en la doctrina social de la Iglesia, así como fuimos educados, que pregona la libertad y emprendimiento, la generación de empleo pleno como solución a los problemas y la subsidiaridad para que las obras sociales no dependan de variables externas, como puede ser el petróleo, que en algún momento se puede acabar.

Usted dijo en una entrevista que el gobierno de Correa es fascista…
Yo jamás lo hice, ésas son cosas que desgraciadamente la prensa interpreta. Lo que he dicho es que tiene similitudes. Yo hice un análisis. Desde un comienzo le dije a los estrategas de Rafael que él era el mejor candidato, pero era un intelectual de universidad, no tenía experiencia, y ésa era una debilidad bárbara. No es un obstáculo para llegar a la Presidencia, pero sí para ejecutarla.

¿Y cuál era la solución?
Rodearlo de un equipo experimentado. El líder puede ser un soñador, un intelectual, pero los que ejecutan no. Y tampoco Correa tiene cuadros (para gobernar). Él se molestó mucho cuando se enteró de mi reunión con los estrategas. Desgraciadamente, se dio lo que yo predije. Como él no tiene experiencia, aunque esté lleno de voluntad, ha querido resolver los temas rápido, pero la gente de izquierda que lo rodea también era inexperta. De eso se valió lo que él llama la partidocracia para secuestrarlo y meterle en la cabeza que decretando la “emergencia”, que se ha prestado para todo tipo de corrupción, se iban a resolver los temas. Pero lo único que ha logrado es que se contrate a dedo a los amigos. Lo fueron envolviendo a Rafael, le dieron cucharadas de droga de poder y se deterioró el proyecto. Hoy es un rehén de esa banda.

Usted ha dicho que el gobierno de Correa es caudillista como el fascismo y el nazismo. ¿Ve similitudes con el de Ollanta Humala en el Perú?
Creo que Humala tiene un margen de maniobra mínimo. El congresista más votado es hermano de Keiko Fujimori, por ejemplo, y tienen una bancada poderosa. Humala no tiene margen en el Congreso. Tuvo que aliarse con Toledo y Vargas Llosa para evitar que la gente crea que caería en extremos. No tiene margen de maniobra, tiene que hilar fino. Es interesante lo que ha hecho la sociedad peruana, como ocurre en otros países con institucionalidad como Chile o Estados Unidos; el margen de maniobra de sus autoridades debe ser pequeño.

En el Perú, el oficialismo ya está hablando de un cambio de Constitución, como en Ecuador. ¿Qué le parece?
Insisto en que Humala no tiene margen de maniobra. Puede proponer cualquier cosa, pero no tiene votos en el Congreso. Ha tenido que ceder espacios a Toledo y Vargas Llosa, que son sensatos. No creo que en Perú se repliquen modelos. Y creo que en Ecuador la gente ha reaccionado rápidamente a las tentativas totalitarias de un hombre que no es malo, pero está secuestrado por un círculo rosa que lo ha envenenado de poder. Correa es un hombre con buenas intenciones, pero con pobres resultados, que comienza a perder la seguridad en sí mismo. Correa se acostumbró a tener una mayoría, a sentir que nadie le podía decir nada. Yo le digo: ‘Oye, ñaño, eso es malo’. Hay que recuperar la democracia. Yo he sido probablemente el hombre más atacado por la prensa gobiernista y jamás he demandado a un periodista. Respeto la libertad de prensa.

¿No se respetan las libertades en Ecuador?
Definitivamente no, y eso lo denuncié desde el 2009.

¿Qué tipo de libertades, por ejemplo?
La libertad de expresión. Todo el que opina diferente, como el que habla, es difamado y sometido a cadenas nacionales con calumnias. No hablo por mí, hablo por el movimiento político, por los fundadores del movimiento, como Gustavo Larrea. No hay libertad de expresión, de prensa. La prensa gobiernista, que es la mitad de la prensa, injuria y calumnia y no pasa nada. Pero por mucha capacidad propagandística, la verdad se va imponiendo.

¿Cómo califica la demanda de Correa al diario El Universo?
El Universo puso el dedo en la llaga. Correa cometió un error derivado de su imprudencia durante el reclamo policial que encontró eco en las Fuerzas Armadas. Eso se manejó mal. Hubo un ataque a un hospital con 5 muertos por balas militares. Rafael tiene responsabilidad, pero cada vez que alguien le nombra eso, reacciona mal. El administrador del hospital, el coronel Carrión, contradijo al Presidente al afirmar que eso no fue un secuestro porque fue bien tratado dentro. Rafael lo destituyó y lo metió preso 5 meses. Yo le he dicho a los señores de El Universo que no pierdan la fe, que afuera del Ecuador van a ganar el juicio.

Mencionó a Fujimori al inicio de la entrevista. ¿Qué coincidencias ve entre Correa y el ex presidente peruano?
Fujimori hizo un primer gobierno sensacional, derrotó a Sendero Luminoso, puso en la senda del crecimiento al Perú hasta hoy. Pero apareció el peor mal llamado Montesinos. Y lo peor que puede tener Correa es su asesor Alexis Mera. El camino es igual. Aparente éxito, apoyo popular y luego reelección; luego le meten mano a la prensa y manejan la justicia. Fujimori hizo lo mismo que Correa acá en Ecuador. Esto va a terminar en fracaso y me duele porque es mi hermano, porque vendrán sanciones inexorablemente después de que el poder se acabe.

¿Cómo califica la relación entre Correa y la prensa?
Es verdad que la prensa abusa y también tergiversa, pero eso no se resuelve con una prensa pro gobierno, que es la más corrompida, ni con persecuciones. Eso se resuelve con madurez, aplicando la ley disponible y más libertad. El libreto es conocido: todo totalitarismo necesita una gran propaganda favorable que venda cuentos de hadas y tape las críticas.

“El canciller habla políticamente”

El canciller peruano Rafael Roncagliolo atacó a Correo por repudiar la llegada de Correa y lo defendió abiertamente. ¿Cómo interpreta eso?
El canciller habla políticamente. En pleno litigio con Chile, un canciller peruano condecoró a autoridades ecuatorianas porque le han resuelto un problema que posiciona mejor al Perú en La Haya. Ahora aquí circula una broma que dice que el presidente de Ecuador es el mejor aliado del crecimiento peruano, ya que gracias a sus políticas de Estado todos los industriales ecuatorianos se han ido al norte de Perú. En Piura le harán un monumento a Rafael.

Finalmente, ¿usted se siente en parte responsable de lo que ocurre con su hermano por haberlo apoyado para llegar al poder?
Sí, soy corresponsable, y cuando uno es responsable de un mal, por inintencional que sea, como un atropello, lo menos que puede hacer es parar y recoger al herido para apoyar. Yo metí al país en esto y procuro sacarlo, más allá de que debo proteger a mi hermano menor, así él no entienda que lo está matando la droga del poder y pone en riesgo a su familia. Mi madre sufre indeciblemente por todo esto.

Redacción

Periodismo e investigación

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